El riesgo es bajo, pero investigadores de la Universidad de Jaén dicen que es casi imposible encontrar un aceite de oliva libre de pesticidas
Encontrar un aceite de oliva libre de pesticidas por completo es, según un equipo de la Universidad de Jaén, prácticamente imposible en la actualidad. La afirmación suena alarmante a primera vista, pero el propio estudio matiza rápidamente esa idea con un dato clave: el riesgo real para la salud es bajo.
La investigación analizó aceites procedentes de distintas fuentes (desde una finca experimental hasta productos ya envasados en supermercados) a lo largo de varias campañas agrícolas, buscando rastros de sustancias químicas usadas en el cultivo del olivo. A continuación, los resultados del trabajo.
¿Por qué es casi imposible encontrar un aceite de oliva libre de pesticidas, según la Universidad de Jaén?
El estudio, publicado en la revista European Food Research and Technology y firmado por Akram Charfi, Alberto José Moya López y Sebastián Sánchez Villasclaras, del Instituto Universitario de Investigación en Olivar y Aceite de Oliva de la Universidad de Jaén, analizó 19 aceites procedentes de una finca experimental universitaria, de olivares próximos a carreteras y de productos ya comercializados, durante cuatro campañas agrícolas (de 2020/21 a 2023/24).
Con técnicas de cromatografía de gases y de líquidos acopladas a espectrometría de masas, capaces de detectar residuos en concentraciones mínimas, los autores identificaron once sustancias activas distintas repartidas entre las distintas muestras.
Entre ellas se menciona en el estudio al oxifluorfeno, azoxistrobina, lambda-cialotrina, difenoconazol y deltametrina.
Para aclarar: ¿Existe algún riesgo real para la salud?
Pese al titular, el propio equipo de investigación es claro en un punto: casi todos los residuos detectados están por debajo de los límites máximos fijados por la Unión Europea, por lo que el aceite de oliva sigue considerándose seguro para el consumo habitual.
Entre tanto, el glifosato, el herbicida más utilizado en el campo, ni siquiera apareció en ninguna de las muestras analizadas.
La única infracción normativa detectada fue la del fungicida azoxistrobina, que en una de las campañas alcanzó 0,02 mg/kg, el doble del límite europeo de 0,01 mg/kg. Más preocupante resultó el hallazgo de fosmeto, un insecticida prohibido en toda la Unión Europea desde noviembre de 2022, presente en dos aceites vírgenes ya comercializados.
Que un producto prohibido siga apareciendo en botellas ya listas para la venta apunta a fallos de control en algún tramo de la cadena de suministro, ya sea en el origen de la aceituna o en alguna mezcla previa al embotellado final.
¿Qué tipo de aceite de oliva acumula más residuos de pesticidas?
Es importante señalar que no todos los aceites mostraron el mismo perfil. Los de orujo, obtenidos a partir de un proceso de refinado más agresivo, concentraron hasta seis residuos distintos en una misma muestra, mientras que los aceites de oliva virgen extra de gama alta no presentaron ningún residuo detectable en el análisis.
Esa diferencia también suele notarse en el precio: los aceites vírgenes extra de gama alta, sin residuos detectables en este estudio, cuestan bastante más en el lineal que las variedades genéricas de supermercado.
La explicación tiene que ver con la química de cada sustancia: los pesticidas más afines a la grasa migran con facilidad hacia el aceite durante la extracción, mientras que los solubles en agua, como el propio glifosato, tienden a quedarse en el alpechín y no llegan a la botella final.
¿Qué significa esta noticia alimentaria para el consumidor español?
El mensaje de fondo del estudio no es que el aceite de oliva sea peligroso, sino que la ausencia total de residuos es, hoy por hoy, casi un caso excepcional dentro de un cultivo que convive con el uso rutinario de fitosanitarios.
Dicho esto, elegir un aceite de oliva virgen extra de calidad reduce de forma notable la exposición, según reflejan los propios datos del análisis.
Los autores del estudio insisten en que la trazabilidad y el control durante el refinado siguen siendo el eslabón más débil de toda la cadena, más que el propio cultivo del olivo en el campo.