Medioambiente

Era cuestión de tiempo: las aves ucranianas están fabricando sus nidos con los cables de fibra óptica que van dejando los drones

Pequeño nido de pájaro fabricado con cable de fibra óptica para drones. Fuente: Oleg Malchenko
Pequeño nido de pájaro fabricado con cable de fibra óptica para drones. Fuente: Oleg Malchenko
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En la región del Donbás, un soldado encontró algo que no esperaba entre los restos de un árbol derribado por una bomba planeadora rusa. Era un pequeño nido de pájaro tejido en parte con hilos de fibra óptica. La fotografía la compartió Olena Tregub, activista anticorrupción ucraniana, y la tomó Oleh Malchenko, investigador e integrante de las fuerzas de seguridad ucranianas.

El nido fotografiado combinaba materiales naturales con los filamentos de plástico que los drones teledirigidos van dejando a su paso, los cuales también operan en el frente ucraniano y arrastran un cable físico durante cada vuelo. Este hilo no puede ser perturbado por la guerra electrónica pero, una vez que el dron cumple su misión, queda tirado sobre campos, bosques y trincheras. Cada dron de fibra óptica puede dejar entre cinco y veinte kilómetros de cable; incluso hay reportes de bobinas de hasta 41 kilómetros.

Ucrania produce cuatro millones de drones anuales, de los cuales aproximadamente el 10 % son de este tipo. El resultado es que vastas zonas del frente están cubiertas de fibra óptica.

¿Por qué las aves ucranianas usan los cables de drones para sus nidos?

Para un pájaro que busca material de construcción, el hilo de fibra óptica es simplemente otro recurso disponible en el entorno. Se trata de un material ligero, flexible, resistente y con capacidad aislante. Las aves de la región de Donetsk llevan meses incorporando estos filamentos a sus nidos junto con hierba y ramas, según documentaron soldados de la 12.ª Brigada Especial Azov en la dirección de Toretsk y compartieron los medios ucranianos.

La imagen que publicó Tregub es una muestra de una adaptación que se repite a lo largo de la zona de guerra. El problema es que ese material no es inofensivo. Los cables de fibra óptica polimérica (POF) que usan estos drones tienen un núcleo de polimetilmetacrilato (PMMA) recubierto de fluoropolímeros, sustancias altamente persistentes que no se degradan con facilidad y que pueden contaminar suelos y agua durante siglos.

Según un análisis publicado en mayo de 2025 por Leon Moreland, investigador del Observatorio de Conflicto y Medioambiente (CEOBS), estos materiales pueden persistir en el medio ambiente más de 600 años.

Los riesgos para la fauna que advierte la Unión de Ornitólogos Británicos

La Unión de Ornitólogos Británicos publicó en mayo de 2025 el análisis de Moreland sobre el impacto de estos cables en la fauna silvestre. El informe advierte que los filamentos de POF, por ser ligeros y extremadamente resistentes, representan un riesgo grave de enredamiento para aves, murciélagos y mamíferos terrestres.

Este mecanismo recuerda al del equipo de pesca fantasma en el mar, donde los animales quedan atrapados y pueden sufrir amputaciones, asfixia o inanición.

Charlie Russell, investigador de la Universidad de East Anglia, señala que «los cables de fibra óptica cubren áreas extensas de hábitats arbolados y de borde, formando redes peligrosas que representan un riesgo significativo de enredamiento y muerte para muchas especies, incluidas aves y murciélagos amenazados». En zonas de combate activo, los cables raramente se recogen y con frecuencia quedan dañados por explosiones.

¿Qué contiene la fibra óptica de los drones y por qué su degradación es un problema?

Además de representar un riesgo físico para los animales, cuando el PMMA de los cables se degrada, genera nanoplásticos que investigaciones previas han vinculado con daños en especies acuáticas, inhibición del crecimiento en diatomeas marinas y afectación al desarrollo de cultivos agrícolas.

Si se queman (algo habitual en zonas de conflicto), los cables liberan monóxido de carbono y óxido nítrico, gases dañinos para el entorno.

Los fluoropolímeros del revestimiento son aún más preocupantes. Se trata de sustancias PFAS, conocidas como «químicos eternos» por su resistencia a la degradación. Contaminan suelos y acuíferos con persistencia acumulativa, lo que convierte cada kilómetro de cable en un problema ambiental de siglos.

Moreland el volumen total de cable disperso sobre el frente es muy difícil de cuantificar. Para él, lo más difícil de revertir será la limpieza, puesto que retirarlos será costoso, pero una tarea esencial una vez que cese el conflicto.

Un problema que no terminará cuando acabe la guerra en Ucrania

Además del daño ecológico, los cables representan un obstáculo operacional concreto. Se enredan en los ejes de vehículos, dificultan las operaciones de desminado con maquinaria y complican las labores agrícolas y forestales en zonas que deberán recuperarse una vez que cese el conflicto.

Por ejemplo, según BOU, China está probando drones de fibra óptica de diseño similar al ucraniano, lo que anticipa que la tecnología podría extenderse a otros contextos militares fuera de Europa del Este.

Hoy en día, la fauna silvestre de Ucrania no solo convive con los efectos directos de la guerra, sino que incorpora sus residuos a los ciclos más básicos de su vida. Los cables que hoy tejen los pájaros en sus nidos perdurarán en el suelo durante generaciones.

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