Plagas

Los agricultores cordobeses frenan la euforia: la cosecha de almendras crecerá un 30%, pero cada vez mueren más árboles por la plaga del gusano

almendros, agricultura, naturaleza
Recreación de un agricultor inspeccionando almendros.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La cosecha de almendra en Córdoba crecerá un 30% esta campaña y rozará las 11.000 toneladas, según las previsiones de ASAJA Córdoba. Las abundantes lluvias del otoño e invierno recuperaron el agua del suelo y los árboles supervivientes producen frutos más grandes.

La paradoja es que, mientras la producción sube puntualmente, el número de almendros productivos cae sin parar: el gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) ha obligado a arrancar más de 2.500 hectáreas en los últimos dos años.

El efecto de la vecería, que alterna años de alta y baja producción, explica en parte el repunte de esta campaña. Pero los agricultores cordobeses advierten que la cifra positiva enmascara una crisis estructural. Cada árbol arrancado es producción futura perdida y una inversión que no se recupera.

Por qué el gusano cabezudo está fuera de control en los almendros de Córdoba

El Capnodis tenebrionis es un coleóptero que ataca los almendros en dos fases. Los adultos destruyen brotes y hojas durante el verano. Las larvas, sin embargo, son las que matan el árbol, se introducen en las raíces y el cuello del tronco y los devoran hasta secar por completo el ejemplar. El daño es irreversible y, en la mayoría de los casos, el único remedio es el arranque.

La plaga se ha disparado por tres factores combinados. El primero es la retirada de materias activas por parte de la Unión Europea, los productos químicos más eficaces para tratar el suelo han sido prohibidos, y los agricultores no disponen de alternativas igualmente efectivas.

El segundo es el estrés hídrico acumulado, los años de sequía debilitaron los sistemas vasculares de los árboles y facilitaron la penetración de las larvas en las raíces. El tercero es que el insecto tiene un ciclo destructivo doble que dificulta su control, ya que adultos y larvas actúan en momentos distintos y requieren tratamientos diferentes.

Los organismos especializados de la Junta de Andalucía, como el IFAPA, llevan años monitorizando la plaga, pero la combinación de la retirada de productos químicos y el debilitamiento previo de los árboles por la sequía ha convertido al gusano cabezudo en una amenaza estructural para el sector.

Qué medidas reclama el sector del almendro en Córdoba al Gobierno

ASAJA Córdoba ha elevado peticiones urgentes a las administraciones públicas ante la gravedad de la situación. La primera es una autorización excepcional del Ministerio de Agricultura para el uso temporal de las materias químicas restringidas que han demostrado eficacia contra la plaga. La segunda es el establecimiento de ayudas directas para compensar a los agricultores obligados a eliminar explotaciones enteras.

El sector también reclama una apuesta decidida por el control biológico, tratamientos con hongos y nematodos entomopatógenos que actúan en el suelo contra las larvas sin los efectos secundarios de los productos químicos convencionales. Estos métodos, aunque prometedores, requieren inversión en investigación y en la formación de los agricultores para su aplicación correcta.

La superficie dedicada al almendro en Córdoba lleva años en descenso. Si la plaga no se frena, el repunte del 30% en la cosecha de este año podría ser el último antes de una caída sostenida de la producción provincial.

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