Naturaleza
Agricultura

Los agricultores argentinos, obligados a usar semillas fiscalizadas para evitar que la plaga del jopo del girasol entre en su país

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En Argentina tienen un robot con IA que detecta plagas, pero la mejor herramienta en la agricultura es la prevención. De hecho, el país sudamericano está muy preocupado por el cultivo del girasol.

Según ha informado el gobierno argentino, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SANESA) ha puesto el foco en el jopo, una plaga que causa estragos en Bolivia y que podría llegar al país.

Para evitar esta plaga han obligado a los agricultores argentinos a usar semillas fiscalizadas por el Instituto Nacional de Semillas para garantizar la seguridad.

Argentina apuesta por las semillas fiscalizadas para evitar una plaga en el girasol

Los biofertilizantes pueden aumentar la productividad, pero una plaga puede destrozar toda una cosecha. Por ello, el SENASA ha aconsejado utilizar semillas fiscalizadas durante la siembra del girasol.

Con ello pretenden crear una barrera de entrada frente a una maleza que todavía no está instalada en el país, pero sí en otros estados cercanos, como Bolivia.

En concreto, el temor se ha instaurado por culpa del jopo de girasol, también conocido por su nombre científico Orobanche cumana. El gobierno argentino lo considera una plaga de alto riesgo por las pérdidas que genera.

De hecho, el problema no es únicamente el rendimiento de unas explotaciones concretas, sino cómo podría afectar al conjunto del sector agrícola. Si la plaga entra y se dispersa, puede aumentar los costes de producción y afectar tanto al comercio nacional como al internacional.

Eso motivó a Argentina a declarar en 2024 una alerta fitosanitaria para todo el territorio nacional. Desde entonces ha ido fijando diferentes medidas de prevención, detección, contención y erradicación.

Por qué la plaga del jopo de girasol preocupa tanto a los agricultores argentinos

Aunque se pueda confundir, el jopo no es una mala hierba más que compita contra el girasol. Realmente es una planta parásita que le extrae el agua y los nutrientes, hasta el punto de matar al girasol afectado.

Este detalle la vuelve especialmente peligrosa porque no basta con verla en la superficie para acabar con ella. Buena parte del daño lo hace desde la raíz, en el momento que conecta con el girasol.

La buena noticia es que, ahora mismo, Argentina está libre de esta plaga, pero su presencia en Bolivia debe servir de advertencia.

En la agricultura la frontera fitosanitaria no siempre coincide con la frontera política, ya que el viento, el agua, los animales, la maquinaria y las personas pueden mover semillas diminutas de un lugar a otro.

Por ejemplo, la dispersión también puede producirse por semillas adheridas al calzado, la ropa o herramientas utilizadas en distintas etapas del cultivo.

Qué deben hacer los agricultores de girasol si creen tener una plaga de jopo

Argentina no sólo va a usar semillas fiscalizadas, sino que la estrategia combina prevención y actuación rápida.

Por ejemplo, ha creado un Comité Técnico Interinstitucional sobre Orobanche cumana. Este grupo coordina acciones, comparte conocimiento, define procedimientos fitosanitarios y trabaja en estrategias de prevención, control y manejo.

En el caso del agricultor, lo que debe hacer es vigilar cada lote, prestar atención a síntomas extraños y no tratar una sospecha como un problema menor de malezas.

Ante cualquier indicio compatible con la presencia del jopo, la recomendación oficial es acercarse a la oficina local del SENASA, ingresar al sistema Sinavimo o comunicarse por los canales oficiales del organismo sanitario.