Nadie lo vio venir: China tira de ingenio y convierte el humo de las centrales térmicas de carbón en fertilizante para sus cultivos
Uno de los grandes retos de la agricultura es aprovechar mejor los residuos y ser más productivos. China acaba de dar un paso en esa dirección gracias al desarrollo de un programa piloto que pretende crear fertilizantes para los cultivos a partir de las centrales térmicas de carbón.
Según los primeros cálculos, el objetivo es capturar unas 10.000 toneladas de CO2 al año y generar alrededor de 30.000 toneladas de fertilizante, lo que fomentará la economía circular.
El proyecto se está desarrollando en Ningbo, en la provincia de Zhejian y de momento sólo es una planta piloto. El reto está en utilizar los gases de combustión para producir abono agrícola.
Cómo China convierte el gas de sus centrales de carbón en fertilizante para los cultivos
El proyecto está impulsado por la empresa china Jiangnan Environmental Technology (conocida como JNG), que se ha especializado en tecnologías industriales de tratamiento de emisiones.
La base de este proyecto consiste en aprovechar los gases que salen de una central de carbón y tratarlos con amoniaco. Con ese proceso se capturan dióxido de azufre y dióxido de carbono, dos componentes asociados a la combustión del carbón.
Gracias a este proceso, el residuo deja de ser sólo un problema industrial, para transformarse en un producto con uso agrícola. Es decir, es una demostración de cómo China ha conseguido que el sector secundario y agrícola trabajen codo a codo.
Por ejemplo, en los cultivos pueden utilizarse productos como el sulfato de amonio y el bicarbonato de amonio. Dos que pueden convertirse en fertilizantes útiles para los cultivos.
¿Pero cómo lo logran exactamente? Por un extremo entran gases de escape y por el otro sale un producto capaz de nutrir la tierra. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que esta tecnología no hace inocuo al carbón ni elimina todo su impacto en el medioambiente.
El sistema de una central térmica para capturar carbono y aprovecharlo
La captura del carbono es una solución industrial efectiva, pero arrastra un problema que los científicos todavía no tienen del todo claro cómo afrontar: qué hacer después con el CO2 capturado.
Algunos proyectos han sugerido almacenarlo bajo tierra, pero eso exige una gran inversión en infraestructuras y controles. La idea de la central térmica de Ningbo es distinta, ya que pretende convertir ese carbono en un insumo agrícola con valor comercial para los cultivos.
Si el fertilizante puede venderse, el proceso no depende sólo de capturar emisiones por obligación medioambiental, sino que abre una vía para compensar parte del coste industrial.
China logra mejorar sus cultivos con un fertilizante hecho con CO2 de centrales térmicas
Aunque de momento es un proyecto piloto, el objetivo de China es poder emplearlo a gran escala. De hecho, se prevé que el sistema capture en torno al 90% del CO2. Es decir, quieren producir unas 30.000 toneladas anuales de fertilizante.
Además, puede ser muy útil para el tratamiento de gases de las centrales. Por ejemplo, la desulfuración con amoniaco permite convertir dióxido de azufre en sulfato de amonio. Lo novedoso es ampliar la reacción para capturar también dióxido de carbono.
De hecho, una de las cosas que defiende JNG es que el fertilizante obtenido puede mejorar el rendimiento de determinados cultivos en comparación a los abonos convencionales.