Merino: «Espero que le pongan mi nombre a la lesión; nunca habían visto un caso así»
El centrocampista revela que los mayores expertos nunca habían visto una lesión como la suya y admite que llegó a temer por el Mundial
Merino destaca el apoyo incondicional de su mujer y la confianza de Luis de la Fuente durante los cuatro meses de recuperación
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Mikel Merino vuelve a sonreír. Hace apenas unos meses, el centrocampista de la selección española veía peligrar seriamente su presencia en el Mundial. Una extraña lesión en el pie, tan poco habitual que, según le explicaron los médicos, los mayores especialistas del mundo nunca se habían encontrado con un caso igual, le obligó a detenerse cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. Ahora, completamente recuperado, el navarro recuerda aquel calvario con la tranquilidad de quien ha conseguido dejarlo atrás.
En una entrevista concedida a OKDIARIO, Merino reconoce que hubo momentos en los que pensó que su sueño mundialista se había terminado antes de empezar. «Si soy sincero, una o dos veces. Los dos o tres primeros días fueron los más complicados. Después decidí dejar de pensar en lo negativo y centrarme en trabajar para volver», explica el internacional español.
Los primeros pasos de la recuperación tampoco fueron sencillos. La incertidumbre marcó las primeras semanas, especialmente el día que recibió el permiso para volver a correr. «Había mucha tensión por comprobar cómo respondía el pie, pero a partir de ahí todo fue mejor», recuerda.
El propio futbolista sigue sorprendido por la rareza de la lesión que sufrió. «Era una fractura de estrés en un hueso muy especial del pie. Me dijeron que los mayores expertos del mundo en este tipo de lesiones nunca habían visto un caso igual. Imagínate el susto que me llevé. Espero que le pongan mi nombre a esta lesión», bromea entre risas.
Más allá del aspecto físico, Merino reconoce que estos meses le han cambiado la forma de afrontar muchas situaciones. No tanto como persona, pero sí en su manera de entender la vida y el fútbol. «Esta lesión me ha servido para conocerme mejor, para valorar todavía más a la gente que tengo alrededor y para entender que no puedo controlarlo todo», asegura.
Sus dos apoyos
En ese proceso hubo dos apoyos fundamentales. El primero, el de su mujer, a la que define como el gran pilar de su vida. «Es mi mayor fuerza, mi compañera de vida. Me ayuda, me entiende, me protege y me cuida. Gran parte de este camino también es suyo», afirma con emoción.
El segundo fue Luis de la Fuente. El seleccionador nunca dejó de transmitirle confianza y siempre le hizo sentir que tendría un sitio en el Mundial si conseguía recuperarse a tiempo. «Fue el primero en llamarme para preocuparse por mí, por mi mujer y por cómo estábamos viviendo todo el proceso. Siempre me transmitió que, si llegaba bien físicamente, me iba a esperar», revela.
Ese respaldo, unido al trabajo diario, ha permitido que Merino vuelva a sentirse futbolista. «Me encuentro muy bien. Me siento fuerte. Hay días mejores que otros porque llevo cuatro meses parado, pero puedo aportar tanto dentro como fuera del campo. Tengo muchas ganas de ayudar al equipo», sentencia el navarro, que ya sólo piensa en ayudar a España a seguir avanzando en el Mundial.
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