La finca de los veranos de Ana Obregón en Mallorca se rebaja 10 millones y sale a la venta por 25 millones
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Hay casas que trascienden el concepto de vivienda para convertirse en parte de la historia de una familia. Eso es precisamente lo que ocurre con El Manantial, la espectacular finca situada en la Costa de los Pinos, en Mallorca, que durante décadas ha sido el refugio estival de la familia García Obregón. Allí crecieron recuerdos, se celebraron reuniones familiares y se inmortalizaron algunos de los posados más icónicos de Ana Obregón frente al Mediterráneo. Sin embargo, la propiedad vuelve a ser noticia porque sus propietarios han decidido reducir de forma significativa el precio de venta. La rebaja, de diez millones de euros, refleja tanto el valor excepcional del inmueble como las dificultades de cerrar operaciones de este calibre incluso en uno de los mercados inmobiliarios más exclusivos de España.
Una rebaja millonaria para una propiedad única
Cuando la familia García Obregón decidió poner en venta El Manantial en 2024, el precio que trascendió rondaba los 35 millones de euros. Dos años después, la histórica finca continúa buscando comprador y sus propietarios han optado por ajustar sus expectativas económicas hasta los 25 millones.
La reducción no significa que la propiedad haya perdido atractivo. Más bien pone de manifiesto una realidad que afecta incluso al segmento más exclusivo del mercado inmobiliario: encontrar al comprador adecuado para una finca tan singular no es una tarea sencilla.
Además, la finca se vende como una única unidad patrimonial. No es posible adquirir únicamente una parte del terreno ni segregar parcelas previamente, una circunstancia que limita considerablemente el perfil de potenciales compradores.

El refugio soñado de los veranos de Ana Obregón
Situado en la exclusiva Costa de los Pinos, dentro del municipio mallorquín de Son Servera, El Manantial ocupa una posición privilegiada frente al mar. La finca se asienta sobre más de 6.000 metros cuadrados de terreno y cuenta con más de un centenar de metros de fachada marítima, un lujo prácticamente imposible de encontrar hoy en día.
La propiedad fue levantada por Antonio García Fernández, padre de Ana Obregón, a finales de los años sesenta, cuando aquella zona de Mallorca apenas comenzaba a desarrollarse. Desde entonces se convirtió en el gran punto de encuentro familiar durante los meses de verano.
Para varias generaciones de los García Obregón, la casa ha sido mucho más que un destino vacacional. Entre sus paredes se han celebrado cumpleaños, reuniones familiares y largas jornadas frente al mar. También fue el escenario donde Ana Obregón compartió algunos de los momentos más felices junto a su hijo Aless Lequio.

Más de mil metros cuadrados de lujo mediterráneo
El tamaño de El Manantial impresiona tanto como su ubicación. La residencia principal supera los 1.100 metros cuadrados construidos y está diseñada en una sola planta, una característica poco habitual en propiedades de estas dimensiones.
La vivienda dispone de nueve dormitorios y diez baños según la documentación comercial difundida para la venta, además de amplios espacios comunes pensados para albergar a una familia numerosa y a sus invitados.
Las grandes terrazas abiertas al Mediterráneo constituyen uno de los grandes atractivos del inmueble. La luz natural invade todas las estancias gracias a una arquitectura concebida para conectar permanentemente interior y exterior.
El jardín, cuidadosamente diseñado, incluye vegetación mediterránea, árboles frutales, zonas de descanso y distintos rincones pensados para disfrutar de la privacidad que ofrece la finca.

Piscina, pista de pádel y acceso directo al mar
Si hay una imagen asociada a El Manantial, es la de su piscina frente al Mediterráneo. Durante años ha aparecido en fotografías veraniegas y reportajes protagonizados por Ana Obregón, convirtiéndose en uno de los espacios más reconocibles de la finca.
Pero las prestaciones van mucho más allá. La propiedad cuenta con pista de pádel, amplias zonas ajardinadas, espacios para invitados, áreas de servicio, sistema de seguridad y diversas instalaciones destinadas al ocio y al bienestar.
Uno de sus elementos más singulares es el acceso privado al mar. La finca dispone tanto de salida directa a una pequeña playa cercana como de un embarcadero que permite disfrutar de la costa mallorquina desde el agua con total comodidad.
También posee un pozo privado de agua potable, origen del nombre de la propiedad, una característica especialmente valorada en una isla donde los recursos hídricos tienen un gran valor estratégico.