Nico Williams espera un milagro
La durísima entrada de Uruguay que dejó a Nico al borde de decir adiós al Mundial
España se agarra a los cuartos de final para mantener viva la esperanza de su regreso
Nico Williams sufre una lesión muscular y Yeremy Pino evita la fractura

Nico Williams necesita un milagro. Un milagro de dimensión mundial, nunca mejor dicho. El extremo sufrió ante Uruguay una lesión en el aductor de la pierna derecha que ha puesto en jaque su participación en el resto del campeonato. Una dolencia muscular de este tipo suele dejarte fuera de combate en competiciones tan cortas, donde apenas hay margen para recuperarse, y la realidad es que el jugador del Athletic lo tiene muy complicado. Complicado, pero no imposible. Necesita que todo vaya rodado, que su evolución sea perfecta y, sobre todo, que España alcance, como mínimo, los cuartos de final para tener alguna opción de volver a vestirse de corto.
Las últimas horas de Nico han sido muy complicadas. Muy dolorosas. El internacional español se desahogó con un emotivo mensaje en las redes sociales que explicaba a la perfección su sentir y su enorme frustración. Lo ha pasado muy mal durante todo el año por culpa de las lesiones y, cuando parecía que empezaba a dejar atrás ese calvario, cuando entraba en la recta final de su plan de puesta a punto y se preparaba para ser importante en este Mundial, una entrada que en España consideran totalmente desmedida volvió a cambiarlo todo.
La entrada que cambió su Mundial
La imagen de Nico abandonando el terreno de juego con gesto de dolor fue una de las más duras que dejó el partido frente a Uruguay. El extremo recibió una entrada que terminó provocándole la lesión en el aductor y cambió por completo su campeonato. En la concentración de la selección española no esconden su indignación. Consideran que la acción fue consecuencia de la extrema dureza con la que jugó Uruguay y de la permisividad del árbitro, incapaz de cortar un partido que fue elevando el nivel de tensión con el paso de los minutos.
Nico se marchó del estadio completamente hundido. Era consciente de que aquello no era un simple golpe y, cuando las pruebas médicas confirmaron la lesión muscular, el mazazo fue todavía mayor. En el vestuario dolió especialmente porque todos conocían el esfuerzo que había realizado durante los últimos meses para llegar en las mejores condiciones posibles a esta Copa del Mundo. Había sufrido, había trabajado en silencio y, cuando por fin empezaba a recuperar las mejores sensaciones, volvía a encontrarse con una lesión.
No obstante, dentro de todos los nubarrones que acompañan al extremo en estos momentos, al fondo también se aprecia algún rayo de sol. Lo hay porque, si España alcanza los cuartos de final y su recuperación avanza según los plazos previstos, todavía podría volver a sumarse al grupo. No será sencillo y, evidentemente, ya no tendrá el peso que estaba llamado a tener en este Mundial, igual que ocurrió en la pasada Eurocopa. O quizá sí. El fútbol siempre guarda espacio para las historias imposibles. Quién sabe si Nico logra regresar a tiempo y acaba marcando el gol que haga a España campeona del mundo. Después de todo lo que ha sufrido, sería el mejor final posible.