Luna llena

Astrónomos instan a la población a mirar al cielo esta noche: un acontecimiento astronómico extraordinario alcanza su punto máximo

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Blanca Espada

Estamos ya en verano y las noches además están siendo muy cálidas de modo que apetece más estar fuera. Y si a todo ello se le suma un evento astronómico fuera de lo común, podemos ser testigo hoy lunes 29 de junio, de algo que seguro que te encantará. La llamada Luna de Fresa alcanza su punto más llamativo y, aunque el momento exacto del plenilunio llegará de madrugada, se podrá ver desde el atardecer.

En concreto, la luna llena se producirá a la 1:57 horas del 30 de junio. Sin embargo, quienes esperen hasta esa hora se perderán la mejor parte. El momento más espectacular llega antes, cuando el satélite empieza a asomar por el horizonte y todavía queda algo de luz en el cielo.

Astrónomos instan a la población a mirar al cielo esta noche

Es justo en ese instante, al salir, cuando la Luna se va a poder ver distinta a como la hemos visto en días previos. Más grande de lo normal, más intensa y con un tono entre dorado y anaranjado que llama bastante la atención. No es una ilusión sin más, pero tampoco es que la Luna cambie realmente.

Lo que ocurre tiene una explicación sencilla y es que cuando está baja, su luz atraviesa más atmósfera antes de llegar hasta nosotros. De este modo, ese camino extra hace que se filtren los tonos más fríos y se impongan los cálidos. El resultado es ese color que muchos asocian directamente con este tipo de lunas. Además, hay otro factor que influye. Al verla cerca de edificios, árboles o montañas, el cerebro tiende a percibirla como más grande. Es lo que se conoce como ilusión lunar, y aunque el tamaño no cambia, la sensación sí.

El nombre no tiene que ver con el color

A pesar de lo que pueda parecer, la Luna de Fresa no tiene nada de rosa. Es uno de esos nombres que llevan a confusión. Su origen es mucho más simple. Proviene de los pueblos indígenas de Norteamérica, que utilizaban las lunas llenas como referencia para las estaciones. Esta coincidía con la recolección de fresas, de ahí el nombre que se ha mantenido hasta hoy. Y en Europa también se ha llamado de otras formas, como Luna de la Rosa o incluso Luna de Miel, pero todos los nombres apuntan a lo mismo, al inicio del verano y los cambios propios de esta época del año.

Por qué este año puede llamar más la atención

No todas las lunas llenas se ven igual, y esta tiene un pequeño matiz que la hace más vistosa. Llega pocos días después del solsticio de verano y eso provoca que su recorrido por el cielo sea más bajo en el hemisferio norte. Dicho de otra forma: la vemos más cerca del horizonte durante más tiempo. Y eso es clave. Cuanto más baja está, más fácil es que se produzca ese efecto visual que la hace parecer más grande y más intensa. No es un fenómeno raro, pero sí es de los que se notan.

Cómo verla mejor sin complicarse demasiado

Aquí no hay misterio ya que la Luna de Fresa de hoy se puede ver desde prácticamente cualquier sitio si el cielo está despejado. Aun así, hay detalles que marcan la diferencia ya que tenemos claro que si podemos puedes de la ciudad, mejor. La contaminación lumínica siempre resta visibilidad y aunque no impide ver la Luna, sí le quita fuerza.

También conviene buscar un punto con el horizonte limpio, sin edificios delante. Porque el momento importante es cuando aparece y si te la pierdes ahí, luego ya no es lo mismo. Y un dato importante es que no hace falta telescopio. De hecho, en este caso casi es mejor no usarlo ya que la gracia está en verla en conjunto, no en acercarla.

Un fenómeno ligado al inicio del verano

Esta Luna de Fresa no llega en cualquier momento del año. Lo hace justo después del inicio del verano astronómico, que comenzó el 21 de junio de modo que se trata de la primera luna llena de la estación. No es algo excepcional, pero sí tiene cierto valor simbólico dentro del calendario. Durante este mes ya se han producido el resto de fases del ciclo lunar: cuarto menguante, luna nueva y cuarto creciente así que este plenilunio es, por así decirlo, el cierre de ese recorrido.

Hemos de tener claro además que no es un eclipse ni un fenómeno que vaya a repetirse dentro de cien años, sino que es algo más simple que eso aunque precisamente ahí está la gracia. No hay que planificar nada especial y si el cielo está despejado, basta con salir un momento y mirar. En verano, además, es más fácil. Las noches invitan a estar fuera, a alargar el día. Por eso, aunque esta luna de fresa no sea un evento único, sí es una de esas ocasiones en las que merece la pena hacer una pausa y mirar hacia el cielo así que no pierdas la oportunidad este atardecer.

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