Mundial 2026

La jugada maestra de De la Fuente que clasificó a España para los cuartos del Mundial

Cambió el dibujo en los minutos finales, adelantó a Merino y encontró la grieta que terminó derribando a Portugal

La apuesta por Ferran abierto en banda y el blindaje del centro del campo anularon a Cristiano Ronaldo y guiaron a España a cuartos

Merino vale unos cuartos

luis de la fuente
Luis de la Fuente, seleccionador de España.
Iván Martín

Luis de la Fuente volvió a demostrar en Dallas por qué España sigue soñando con conquistar el Mundial. El seleccionador no sólo ganó el pulso emocional a Roberto Martínez, sino también el táctico. Cuando el partido parecía dirigirse inevitablemente hacia la prórroga, el riojano leyó antes que nadie que el encuentro pedía otra cosa. Movió el banquillo, cambió el dibujo y encontró la fórmula para derribar a una Portugal que hasta ese momento había conseguido resistir todos los ataques de la Selección. El gol de Mikel Merino en el minuto 91 fue el premio a una lectura perfecta desde la banda.

El gran movimiento llegó a falta de cinco minutos para el final. De la Fuente detectó que el centro del campo había perdido frescura y decidió cambiar por completo la estructura ofensiva del equipo. Dio entrada a Mikel Merino para situarlo prácticamente como un mediapunta con alma de delantero, por detrás de la referencia ofensiva. El navarro dejó de ser un centrocampista más para convertirse en una amenaza constante entre líneas, obligando a los centrales portugueses a vivir en una duda permanente: salir a taparle o proteger el área. Esa incertidumbre terminó siendo decisiva.

El cambio tuvo un efecto inmediato. España comenzó a ganar prácticamente todas las segundas jugadas, todos los rechaces y todos los balones divididos en las inmediaciones del área portuguesa. Merino aportó físico, llegada y una presencia que Portugal no supo interpretar. Mientras el equipo de Roberto Martínez retrocedía cada vez más metros, la Selección encontraba por fin la superioridad que había buscado durante todo el partido.

Pero De la Fuente no se quedó ahí. También modificó el comportamiento de Ferran Torres. En lugar de pedirle que apareciera por dentro, le ordenó abrir completamente el campo para fijar al lateral portugués y ensanchar la defensa rival. La intención era clara: separar a los centrales y generar el espacio que hasta entonces no había existido. El plan salió exactamente como lo había imaginado el seleccionador.

Un gol que lo explica todo

La jugada del gol explica a la perfección esa idea. Ferran recibió pegado a la línea de banda, atrajo la atención de la defensa portuguesa y, cuando encontró el momento adecuado, filtró un pase perfecto al espacio interior. Con la zaga lusa ya demasiado abierta, Merino atacó el hueco, se plantó solo delante de Diogo Costa y resolvió con la tranquilidad de los grandes delanteros. Fue una acción nacida en las botas de Ferran, pero diseñada varios minutos antes desde el banquillo de España.

La otra gran decisión del técnico fue proteger al equipo cuando más riesgo existía de perder el control del encuentro. Consciente de que Portugal podía aprovechar cualquier pérdida para lanzar una transición con Cristiano Ronaldo, De la Fuente ordenó retrasar unos metros al doble pivote para formar una pantalla por delante de los centrales. Ese ajuste cerró por completo los carriles interiores y obligó a los portugueses a atacar siempre por fuera, donde España se mostró muy sólida.

Un muro llamado España

El resultado fue incontestable. Portugal apenas encontró espacios para correr y Cristiano Ronaldo quedó completamente desconectado del partido en los minutos decisivos. España volvió a mantener la portería a cero, la sexta consecutiva en este Mundial, y pudo lanzarse al ataque sabiendo que el equilibrio defensivo estaba garantizado.

Hay entrenadores que ganan partidos desde el césped y otros que los ganan desde la pizarra. En Dallas, Luis de la Fuente hizo ambas cosas. Leyó antes que nadie por dónde debía romperse el encuentro, acertó con todos los cambios y convirtió una eliminatoria que caminaba hacia la prórroga en una clasificación para los cuartos de final. El gol fue de Merino. La asistencia, de Ferran. Pero la jugada empezó varios minutos antes, en la cabeza de un seleccionador que volvió a demostrar que también juega… y casi siempre gana.

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