Calles vacías, calor asfixiante y poco fútbol: así es la vida de España en Chattanooga
Chattanooga, la tranquila ciudad de Tennessee donde España prepara el Mundial
Poco ambiente futbolístico, mucho calor, calles vacías y el refugio perfecto para centrarse en la segunda estrella
Así es la Baylor School, el cuartel general de lujo con el que España quiere conquistar el mundo

Chattanooga no parece una ciudad mundialista. Alejada del pulso que se respira en las sedes, especialmente en México, aquí los días pasan como uno más. Como si a dos horas no se fuesen a jugar, por ejemplo, unas semifinales de una Copa del Mundo dentro de varias semanas. No hay aglomeraciones de aficionados, ni banderas en cada esquina, ni ese ambiente que suele acompañar a las grandes citas futbolísticas. De hecho, si uno pasea por sus calles durante buena parte del día, la sensación es justamente la contraria. Tranquilidad. Mucha calma. Y eso, ya saben, es lo que más se busca. O, por lo menos, lo que más busca la España de Luis de la Fuente.
Es aquí, en esta localidad situada en el estado de Tennessee, donde la selección española ha decidido instalar su cuartel general durante la fase de grupos del Mundial. Los hombres de Luis de la Fuente se alojan en el Hilton Hotels de Chattanooga, convertido durante unas semanas en el pequeño rincón español dentro de una ciudad que sigue viviendo a su ritmo habitual.
Porque Chattanooga no se ha transformado por la llegada del Mundial. Apenas algunas banderas de España en los alrededores del hotel recuerdan que una de las grandes favoritas para conquistar el torneo está instalada allí. Poco más. La vida continúa exactamente igual para los cerca de 190.000 habitantes que viven en una ciudad marcada por la tranquilidad, la naturaleza y un estilo de vida muy diferente al europeo.
Lo primero que llama la atención es que prácticamente nadie pasea por sus aceras. Todo el mundo se mueve en coche. Una imagen muy estadounidense. Para recorrer unos pocos metros, los americanos no dudan en subirse a su vehículo. Las calles aparecen semivacías durante gran parte del día y el tráfico sustituye a los peatones como protagonista del paisaje urbano.
La ciudad está atravesada por el río Tennessee, una de sus grandes señas de identidad. A cualquier hora pueden verse vecinos pescando en sus orillas, disfrutando de una calma que parece incompatible con el ritmo frenético que suele asociarse a Estados Unidos. Chattanooga tiene alma de ciudad pequeña pese a ser uno de los puntos más importantes del sureste del país.
La humedad, gran enemigo
Eso sí, hay un elemento imposible de ignorar: el calor. O, mejor dicho, el bochorno. La combinación de altas temperaturas y humedad provoca una sensación constante de estar empapado. Caminar apenas unos minutos es suficiente para comenzar a sudar. La ropa se pega al cuerpo y el aire parece pesar más de lo habitual. Es un clima exigente para cualquiera y también para unos futbolistas que deberán convivir con estas condiciones durante buena parte del torneo.
Precisamente por eso, el cuerpo técnico considera que Chattanooga reúne muchas de las condiciones ideales para una concentración mundialista. No existe presión mediática constante, los jugadores pueden pasear con relativa normalidad y apenas reciben el agobio de aficionados o curiosos.
Aquí no hay focos permanentes ni distracciones. España vive aislada del ruido que genera un Mundial. Mientras el torneo comienza a acaparar titulares en todo el planeta, Chattanooga sigue siendo Chattanooga. Una ciudad tranquila, silenciosa y acogedora que se ha convertido en el refugio perfecto para una selección que sólo piensa en una cosa: ganar partidos y acercarse a la segunda estrella.