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Casi nadie lo sabe pero el surco que tiene tu perro en la nariz es muy importante, según los veterinarios

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los perros son animales fascinantes que nos sorprenden día a día, tanto con su comportamiento como con su anatomía. Si alguna vez has observado detenidamente la cara de tu perro, habrás visto ua pequeño surco vertical que desciende desde la parte superior de su nariz hasta el labio superior. En principio, puede parecer un detalle sin importancia, pero este surco, conocido como sulcus philtrum, juega un papel clave en la percepción olfativa de los canes, así como en su comportamiento, y hasta en su salud.

La forma, la profundidad y el tamaño de la hendidura lineal pueden variar según la morfología, la genética y la raza del perro, pero en todos cumple una función muy importante relacionada con la función olfativa y la humedad de la nariz del animal. Al mantener la nariz húmeda, ayuda a que las partículas de olor se disuelvan mejor, lo que les permite a los perros identificar olores, incluso a grandes distancias.

El curioso surco del perro en la nariz

El sulcus philtrum está conectado de forma indirecta con órgano de Jacobson, una estructura que permite a los perros percibir feromonas y moléculas químicas presentes en el ambiente. Es uno de los órganos más importantes de estos animales debido a su papel en la comunicación social.

La principal función del surco lineal es dirigir la humedad hacia la nariz para que las partículas de olor lleguen al órgano de Jacobson y, de esta manera, el perro mejore su capacidad olfativa.

Pero, ¿por qué es tan importante que la nariz siempre esté húmeda? No se trata de un simple capricho de la naturaleza, sino que las partículas de olor se disuelven mejor en superficies húmedas. Además, aunque no es su función principal, la humedad de la nariz ayuda a regular temperatura.

Más allá de la percepción de olores, gracias este surco que tiene en la nariz, el perro puede identificar información sobre otros individuos mediante el olfato, como el estado emocional o el momento del ciclo reproductivo en el que se encuentran.

Curiosidades anatómicas 

La hendidura vertical no es idéntica en todos los individuos, sino que su forma, profundidad y funcionalidad pueden variar según la raza y la genética, entre otros aspectos. Estas variaciones pueden influir  en la capacidad olfativa del animal.

Una de las diferencias más evidentes se observa entre las razas de nariz corta y las de hocico más alargado. Razas como bulldogs, pugs o boxers, conocidas como braquicéfalas, presentan un sulcus philtrum más superficial, lo que reduce su capacidad olfativa. Por otro lado, razas como labradores, bloodhounds o sabuesos, tienen un sulcus philtrum profundo y bien definido, de manera que pueden rastrear olores a grandes distancias.

Más allá de su papel en la percepción de olores, el sulcus philtrum, al guiar la humedad hacia la nariz y mantenerla constante, evita que los receptores olfativos se resequen o se dañen por agentes externos como polvo, partículas en suspensión o contaminantes ambientales.

Los perros tienen entre 200 y 300 millones de receptores olfativos, frente a los aproximadamente 5 millones de los humanos. Esto les permite detectar olores a kilómetros de distancia.

Un reciente estudio publicado en Scientific Reports ha analizado cómo las características individuales, como la edad y la forma del cerebro, afectan la conectividad funcional entre las regiones olfativas del cerebro canino. Como señala Asami Nakaimuki, autora principal y estudiante de doctorado en el Departamento de Etología de la Universidad ELTE Eötvös Loránd: «Muchos estudios de comportamiento han demostrado que las diferencias individuales influyen en la capacidad de los perros para oler, pero no sabemos si las diferencias individuales también se reflejan en la red cerebral».

Para el estudio, los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI) en reposo en perros despiertos, lo que permitió mapear la conectividad funcional olfativa. Los resultados mostraron que «los perros más jóvenes y aquellos con cerebros más alargados presentaban una conectividad funcional más fuerte en las regiones olfativas que los perros mayores y aquellos con cerebros más redondeados».

Esto confirma hallazgos previos en investigaciones conductuales: «al igual que en los humanos, la sensibilidad olfativa de los perros disminuye con la edad. Nuestros resultados también respaldan las afirmaciones de que los perros de cabeza alargada obtienen mejores resultados en las pruebas de olfato», explica Attila Andics, autor principal y codirector del Grupo de Investigación del Cerebro Canino ELTE NAP.

Los investigadores destacan que «la longitud de la nariz afecta no solo el tamaño del epitelio olfativo, sino también la forma del cerebro y la comunicación entre las regiones cerebrales implicadas en el sentido del olfato». El estudio apunta ahora hacia la siguiente fase de investigación: «el siguiente paso es examinar qué sucede con estas redes cuando la nariz del perro se activa, es decir, cuando detecta un olor. ésta podría ser la configuración predeterminada en el cerebro de los mamíferos».

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