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España rompe 40 años de tradición con Marruecos y arranca las pruebas del patrullero de 2020 toneladas que refuerza la Armada con tecnología militar avanzada

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Patrullero Avante 1800. (Foto: Navantia)
Blanca Espada

España ha vuelto a construir un buque militar para Marruecos después de 40 años, marcando un cambio bastante claro en la relación entre ambos países en un terreno que llevaba décadas sin moverse apenas. Todo ha ocurrido en Cádiz, donde el nuevo patrullero ya ha salido a navegar por primera vez.

El barco está ahora sin embargo en plena fase de pruebas, con el fin de comprobar si todo lo que se ha diseñado y construido funciona como debe o  si se detecta algún fallo. Detrás de este proyecto hay tres años de trabajo bastante intensos en el astillero de San Fernando. Horas y horas de ingeniería, montaje y ajustes que ahora se ponen a prueba en mar abierto. Y, si todo sigue el calendario previsto, la entrega se hará este mismo año 2026.

España rompe 40 años de tradición con Marruecos y arranca las pruebas del Avante 1800

Hacía cuatro décadas que España no construía un buque de este tipo para Marruecos. En ese tiempo han cambiado muchas cosas, tanto a nivel político como militar, así que este movimiento no se puede ver como un simple contrato más.

En realidad, refleja una relación que, poco a poco, se ha ido reactivando en el ámbito industrial y de defensa. Tampoco es casualidad el momento. Marruecos lleva años reforzando su ejército, sobre todo en tecnología y sistemas de defensa, pero su marina había quedado algo rezagada. Este patrullero encaja justo ahí ya que no es un barco pensado sólo para patrullar sin más, sino que se trata de una plataforma bastante versátil, preparada para vigilancia, control marítimo y operaciones de seguridad en zonas sensibles.

Un buque pensado para aguantar y operar sin descanso

El modelo elegido es el Avante 1800, que dentro de su categoría está diseñado para misiones largas y exigentes. Tiene 87 metros de eslora, lo que le da presencia, pero sin llegar a ser un buque excesivamente grande. Eso le permite moverse con cierta agilidad.

Puede desplazar unas 2.020 toneladas y alcanzar los 24 nudos, de modo que tiene velocidad suficiente para reaccionar rápido en situaciones que lo requieran. Todo esto se apoya en un sistema de propulsión diésel con cuatro motores principales, acompañados de varios generadores.

Luego está el diseño, que no es casual. Se ha trabajado para reducir su firma en radar y para que pueda operar con menos tripulación de lo habitual. Eso, en términos prácticos, significa menos costes y más eficiencia en el día a día. Además, incorpora una cubierta para helicópteros y espacio para dos lanchas rápidas. Este tipo de embarcaciones pequeñas son clave cuando se trata de intervenciones rápidas, inspecciones o incluso rescates.

Las pruebas que se han hecho en el mar

Ahora mismo, el barco está en una de las fases más importantes: las pruebas en el mar, con el fin de ver que tal funciona y si responde en cuestiones como la propulsión hasta el comportamiento de los sistemas electrónicos o la estabilidad en distintas condiciones.

No es un trámite sin embargo rápido, sino que puede alargarse semanas porque cualquier detalle cuenta. De este modo, si algo no encaja, se corrige antes de la entrega. Una vez superado este proceso, Marruecos no sólo recibirá el patrullero, sino que también se incluye todo un paquete de apoyo con piezas de repuesto, herramientas, documentación técnica y formación para la tripulación. La idea es que puedan operar el barco con autonomía desde el primer momento.

Impacto directo en el empleo y la industria naval

Mientras tanto, en España el proyecto ha tenido un efecto bastante claro. Más de 1.000 empleos, entre directos e indirectos, han estado ligados a esta construcción durante tres años. Y no es solo una cifra.

Este tipo de contratos son los que mantienen vivos los astilleros y toda la industria que gira alrededor. Porque no se trata sólo  de ensamblar un barco, sino de todo lo que hay detrás: proveedores, ingenieros, técnicos, logística. Para Navantia, además, supone reforzar su posición en el mercado internacional, donde cada contrato cuenta y donde la competencia es fuerte.

Una pieza más en la estrategia naval de Marruecos

Por parte de Marruecos, este patrullero encaja dentro de una estrategia más amplia. Su flota actual combina barcos de distintos orígenes, desde Francia hasta Países Bajos, pasando también por España en el pasado. Su fragata principal, la Mohammed VI, es uno de los ejemplos más conocidos, pero no cubre todas las necesidades. Este nuevo buque viene precisamente a reforzar la vigilancia y la capacidad de actuación en el mar.

Así, en un contexto donde el control marítimo es cada vez más importante, contar con este tipo de plataformas marca la diferencia. Y eso explica por qué Marruecos ha apostado por un modelo como el Avante 1800. Al final, más allá de cifras o especificaciones, lo que queda es una idea bastante clara: España vuelve a construir para Marruecos después de décadas y lo hace con un buque que ya está demostrando en el agua si todo lo que promete es real.

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