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Hacienda lo confirma: éstos son los pensionistas que no tendrán que hacer la declaración de la Renta 2026

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Blanca Espada

Cada año pasa lo mismo, cuando llega la campaña de la Renta muchos pensionistas se hacen la misma pregunta: ¿me toca presentar la declaración o no? No es raro, porque la respuesta no es tan simple como parece, ya que no depende sólo de estar jubilado, sino de cuánto se cobra y de dónde vienen esos ingresos.

De hecho, hay bastante confusión con este tema. Mucha gente piensa que por ser pensionista ya no tiene que hacer trámites con Hacienda, o de hecho la declaración de la Renta, pero no es así. La pensión cuenta como un rendimiento del trabajo, igual que un salario, por lo que se debe declarar, sin embargo , también es cierto que hay casos en los que no hace falta presentarla . Y ahí es donde entran los límites que marca la Agencia Tributaria.

Estos son los pensionistas que no tienen que hacer la declaración de la Renta

Si un pensionista cobra menos de 22.000 euros brutos al año y sólo tiene un pagador, en principio no está obligado a hacer la declaración de la Renta.

Es el caso más habitual, por ejemplo, de quienes reciben únicamente la pensión de la Seguridad Social. Mientras no se supere esa cifra, Hacienda no exige presentar el IRPF aunque nunca está de más comprobar el borrador y confirmarlo si se está conforme. De todos modos, si sabes que con tu pensión no superas esa cantidad y no tienes más ingresos entonces no hace falta que hagas nada. Ahora bien, en cuanto se pasa ese umbral, sí hay obligación de declarar. Y aquí es donde muchas personas se llevan la sorpresa, porque no siempre se tiene en cuenta el importe bruto anual de lo que se cobra.

Qué pasa si hay más de un pagador

La cosa cambia cuando hay más de un ingreso. Por ejemplo, si además de la pensión pública se cobra un plan privado, una pensión del extranjero o cualquier otro complemento. En ese caso, el límite baja bastante ya que si hay dos o más pagadores y el segundo supera los 1.500 euros al año, el tope se sitúa en 15.876 euros.

Esto significa que alguien que en principio cobra una pensión baja, y del que se podría pensar que apenas llega al límite con un solo pagador, puede verse obligado a declarar simplemente por tener ingresos de distintas fuentes. Y no es algo raro, porque cada vez es más habitual complementar la pensión con otros ingresos como el mencionado plan de pensiones.

Las deducciones que pueden beneficiar a los pensionistas

Con lo que hemos explicado ya te puedes hacer una idea aproximada si en esta campaña de la Renta que arrancaba el pasado 8 de abril, debes o no hacer la declaración, pero al margen de obligaciones en función de lo que has ganado el año anterior, conviene estar al día de las deducciones que tal vez te puedes aplicar en el caso de que finalmente sí que hagas la declaración.  Y aquí sí que hay margen para ajustar la factura fiscal, incluso en perfiles con ingresos modestos.

Por ejemplo, los pensionistas con discapacidad pueden aplicar mínimos personales y familiares más elevados, lo que reduce directamente la base imponible. También existen beneficios fiscales en determinados casos de dependencia o si se convive con familiares a cargo.

Otro aspecto relevante son las deducciones autonómicas. Dependiendo de la comunidad, puede haber ventajas por gastos médicos, alquiler, rehabilitación de vivienda o incluso por edad. Son detalles que no siempre aparecen de forma clara en el borrador y que conviene revisar bien ya sea por cuenta propia, o mucho mejor, si contamos con la ayuda de un experto.

Además, quienes tengan planes de pensiones o sistemas de previsión social deben tener en cuenta cómo se rescatan esos ahorros. La forma en la que se cobren (en forma de capital o renta) puede cambiar bastante el resultado final de la declaración. Y luego están los casos más concretos, como pensiones por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, que pueden estar exentas de tributación. Aquí sí que es importante comprobar cada situación, porque no todas las pensiones tributan igual.

Ojo con los ingresos extra ya que pueden cambiarlo todo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que sólo cuenta la pensión. Pero no es así. Si un pensionista tiene, por ejemplo, ingresos por alquiler, intereses bancarios, dividendos o incluso ganancias puntuales, la situación puede cambiar. A partir de ciertos importes, Hacienda obliga a declarar aunque la pensión sea baja.

Por eso, cada caso es distinto. Dos pensionistas que tienen la misma pensión pueden tener obligaciones diferentes sólo por estos detalles a la hora de hacer la declaración,  así que al final más que fijarse tan sólo en una cifra, conviene tener una visión completa de todos los ingresos que se hayan tenido, ya que es ahí donde realmente se decide si toca presentar la declaración o no.

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