Mugabe se niega a dimitir y quiere terminar su mandato

El arresto domiciliario de Robert Mugabe ocupa todas las portadas de la prensa local de Zimbabue. Foto: AFP
El arresto domiciliario de Robert Mugabe ocupa todas las portadas de la prensa local de Zimbabue. Foto: AFP
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El presidente zimbabuense, Robert Mugabe, su mujer Grace y dos figuras claves de la facción política G-40 que apoyan a la primera dama están bajo arresto domiciliario en el recinto de la ‘Casa Azul’ del mandatario en Harare e insisten en que éste concluya su mandato, según una fuente consultada por Reuters.

Los ministros Jonathan Moyo y Saviour Kasukuwere se refugiaron en la residencia del presidente después de que sus viviendas fueran atacadas por los soldados en el golpe del martes por la noche, de acuerdo con la fuente, que asegura haber hablado con los que se encuentran en el recinto.

Zimbabue debía celebrar elecciones presidenciales en 2018, presumiblemente en verano, a las que se esperaba que concurriera aún Mugabe, de 93 años, si bien en los últimos días había allanado el camino para una posible designación de su mujer como sucesora.

Un responsable del servicio de Inteligencia del país africano ya había adelantado a Reuters que Mugabe, que gobierna el país desde su independencia en 1980, se resiste a abandonar el poder a pesar de la mediación que está realizando el cura católico Fidelis Mukonori, que está intentando convencerle para que deje la Presidencia y permita una transición tras el golpe de Estado militar del martes.

Mukonori está actuando como mediador entre el mandatario y los generales que han liderado el golpe de Estado que mantiene confinado en su residencia a Mugabe desde el martes.

Los golpistas justifican la asonada por la necesidad de limpiar de “criminales” el entorno del todavía presidente y líder de la formación gubernamental, Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), según ha contado a Reuters un responsable político zimbabuense.

La fuente consultada no ha podido aportar detalles sobre las conversaciones, que parecen tener como objetivo impulsar una transición pacífica tras la salida del presidente. Mugabe, al que muchos africanos siguen considerando un héroe, está considerado en Occidente como un déspota que ha arruinado la economía de Zimbabue y que no ha duda en emplear la violencia para mantenerse en el poder.

Los informes de Inteligencia a los que ha tenido acceso Reuters muestran que el exdirector del servicio de Inteligencia Emmerson Mnangagwa, que fue cesado por Mugabe como vicepresidente del país el 6 de noviembre, ha estado desarrollando una estrategia política tras la salida de Mugabe desde hace más de un año con las Fuerzas Armadas y la oposición.

La crisis política tiene su origen en la decisión de Mugabe de cesar como vicepresidente del país a Emmerson Mnangagwa, un cambio que fue interpretado como un intento de desbancarle de la carrera sucesoria para que le sucediera en el poder su mujer, Grace Mugabe.

El jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Constantino Chiwenga, advirtió el lunes de que las Fuerzas de Defensa zimbabuenses no permitirían que Mugabe realizara una “purga” de exguerrilleros y, un día después, se hicieron con el control del país y confinaron a Mugabe en su residencia.

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