Shock total entre los antropólogos: Un Homo sapiens paleolítico sobrevivió al apuñalamiento más antiguo de la historia en plena cara
Los comportamientos humanos en la prehistoria siguen siendo un misterio y la mayoría de restos del Paleolítico dan detalles sobre enfermedades, golpes y rituales funerarios. Sin embargo, poco sabemos sobre las peleas entre personas.
Ahora, gracias a los restos de un joven adulto en la cueva de Qafzeh, cerca de Nazaret, los paleontólogos podrían haber descubierto el primer apuñalamiento en plena cara de la historia.
Y es que una investigación publicada en Scientific Reports ha reevaluado al individuo Qafzeh 25, atribuido a un Homo sapiens arcaico del Paleolítico medio. En la mandíbula izquierda tenía una marca lineal compatible con un apuñalamiento y, al parecer, sobrevivió al ataque.
El Homo sapiens de Qafzeh que sobrevivió a una herida en la cara
Los restos paleontológicos de Qafzeh 25 no son nuevos, aparecieron en 1979 durante la última campaña de excavación realizada en la zona, en una capa del Paleolítico medio. Lo que ha cambiado es el metodología de estudio.
Hay que tener en cuenta que el yacimiento es uno de los conjuntos humanos más importantes del Pleistoceno tardío en el suroeste de Asia. De hecho, la cueva ha proporcionado restos de al menos 27 individuos, generalmente atribuidos a primeros Homo sapiens, especialmente de niños y de adolescentes.
Pero lo más importante es que los restos están datados entre hace 92.000 y 145.000 años. Es decir, una época de la que casi no se tienen datos sobre lesiones provocadas por objetos cortantes.
Por ello la marca de Qafzeh 25 se puede considerar la primera prueba de apuñalamiento en la cara en un Homo sapiens. Según los expertos, afecta a la mandíbula izquierda y al tercer premolar inferior.
No se trata de una rotura cualquiera del fósil, sino que se puede diferenciar entre fracturas posteriores a la muerte y una lesión producida cuando el individuo aún estaba vivo.
Cómo detectaron los investigadores el apuñalamiento en la cara a un Homo sapiens
El equipo analizó el fósil con observación macroscópica, microscopía y microtomografía computarizada. Gracias a ello pudieron revisar la zona dañada sin destruir el material y separar los daños antiguos de las alteraciones sufridas por el hueso después de la muerte.
La señal principal es una marca lineal, relativamente profunda, con morfología en V en parte de su recorrido. Su trayectoria afecta tanto al hueso mandibular como a la dentina del premolar, lo que cuadra con una lesión causada por un objeto afilado.
Según la reconstrucción del estudio, el golpe habría rozado la corona del diente antes de impactar en el borde superior de la mandíbula. El traumatismo provocó pérdida de dentina y de hueso, aunque no llegó a la cámara pulpar, lo que ayudó a que la herida no se infectase.
Pero lo relevante no sólo es la forma del golpe, sino que alrededor le la lesión hay una porosidad localizada y márgenes engrosados. Esto son rasgos compatibles con una remodelación ósea. Para que nos entendamos, el Homo sapiens sobrevivió y el cuerpo empezó a reparar el daño.
El Homo sapiens Qafzeh 25 cambia la lectura de la violencia paleolítica
Según los paleontólogos, Qafzeh 25 es el caso documentado más antiguo de trauma por fuerza cortante en el registro arqueológico.
Aun así han avisado de que, aunque la interpretación interpersonal resulta más plausible que un accidente, este último escenario no puede descartarse por completo.
El motivo es que la lesión aparece en el lado izquierdo de la cara, una zona que en estudios forenses actuales se asocia con frecuencia a golpes recibidos en enfrentamientos cara a cara. Pero la lateralidad por sí sola no basta para dar por sentado que hubiera agresión.
Además, el estudio identificó una caries oculta en un premolar rotado y confirmó que el esqueleto quedó enterrado de forma rápida en un entorno estable.