Arqueología

Estupefacción entre los arqueólogos: confirman que los primeros sedentarios del Levante mediterráneo se alimentaban de serpientes hace 15.000 años

Las seis especies de escamosos identificadas en El-Wad Terrace: lución europeo, culebra cobriza, culebra bastarda, culebra de Montpellier, agama de cola espinosa y víbora palestina. Fotos: Wikimedia Commons (CC BY-SA).
Las seis especies de escamosos identificadas en El-Wad Terrace: lución europeo, culebra cobriza, culebra bastarda, culebra de Montpellier, agama de cola espinosa y víbora palestina. Fotos: Wikimedia Commons (CC BY-SA).
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un estudio de la Universidad de Haifa y la Universidad de Kiel confirma que las comunidades natufienses que habitaron el yacimiento de El-Wad Terrace, en el monte Carmelo (Israel), incorporaron serpientes y lagartos grandes a su dieta durante más de tres milenios, entre hace 15.000 y 11.700 años.

El yacimiento se encuentra en la Reserva Natural de Nahal Me’arot y fue excavado entre 2001 y 2022. Las marcas de corte encontradas en 82 vértebras de serpientes grandes, siempre en el mismo punto de la columna, aportaron la prueba de que las comunidades natufienses descuartizaban a estos animales. El patrón aparece en todas las fases de ocupación del yacimiento, datadas por radiocarbono, lo que indica un consumo regular de estas especies a lo largo de generaciones.

El trabajo, publicado en la revista científica PNAS en agosto de 2026, analiza una de las secuencias de ocupación natufiense mejor documentadas de todo el Levante mediterráneo. La arqueóloga Ma’ayan Lev encabezó la investigación junto con los profesores Mina Weinstein-Evron y Reuven Yeshurun, ambos de la Universidad de Haifa.

¿Qué comían las comunidades natufienses del Levante mediterráneo?

Los reptiles, sobre todo lagartos y serpientes grandes, representaron entre el 25 % y el 42 % de los huesos identificados en las distintas capas de El-Wad Terrace, una proporción similar a la de los ungulados pequeños y las tortugas que también formaban parte de la dieta natufiense.

Las especies más consumidas fueron el lagarto europeo sin patas (Pseudopus apodus), con el 35 % de las identificaciones; la culebra bastarda (Dolichophis jugularis), con el 32 %; y la culebra de Montpellier oriental (Malpolon insignitus), con el 22 %.

«Los natufienses preferían capturar reptiles relativamente grandes, relativamente lentos y no peligrosos», explicó Lev, que es investigadora postdoctoral del programa KiTE en la Universidad de Kiel y miembro del Instituto Zinman de Arqueología de la Universidad de Haifa, en referencia a que estas comunidades evitaban las especies venenosas de la región.

¿Por qué el consumo de serpientes se vincula al sedentarismo emergente en Israel?

La secuencia de El-Wad Terrace se organiza en veinte capas repartidas en cuatro etapas de ocupación, desde una fase previa a cualquier construcción hasta el Natufiense Tardío, pasando por una etapa arquitectónica de mayor intensidad de habitación y una fase posterior de ocupación más discontinua.

El consumo de reptiles alcanzó su punto máximo durante la etapa arquitectónica, cuando la intensidad de la ocupación y el grado de sedentarismo fueron más altos, y bajó de forma notable en la etapa siguiente.

El análisis del hábitat del yacimiento no detectó cambios ambientales drásticos a lo largo de esos tres milenios, lo que descarta que la variación en el consumo de reptiles respondiera a modificaciones del entorno.

Los autores atribuyen ese cambio a decisiones humanas de forrajeo, ligadas al modo de vida cada vez más estable de estas comunidades y no a la disponibilidad de presas en el entorno.

La diferencia con los yacimientos anteriores a la sedentarización en Israel

La proporción de reptiles en la dieta cae de forma drástica en los yacimientos anteriores a la sedentarización de la región. En la cueva de Misliya, del Paleolítico Medio, los reptiles apenas representan el 1 % de los restos óseos identificados.

La cifra sube al 3 % en Tabun B y a entre el 7 % y el 14 % en la cueva de Manot, ya del Paleolítico Superior.

En los yacimientos natufienses, en cambio, la proporción llega hasta el 54 % en la cueva de Raqefet, cerca de Haifa. Para los autores, la explotación de reptiles fue una práctica alimentaria establecida y persistente entre las comunidades natufienses tempranas, distinta de la de los períodos anteriores y ligada a la intensidad de ocupación de cada asentamiento.

Lo último en Historia

Últimas noticias