Los arqueólogos no dan crédito: aparece el caparazón de una tortuga del Mioceno de hace 15 millones de años en las obras de un aulario en Madrid
Así como se lee: el caparazón de una tortuga del Mioceno apareció bajo el suelo de Madrid, en las obras del nuevo aulario del Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (Cifse), en el distrito de Latina. Los operarios trabajaban en la excavación de los cimientos cuando la máquina topó con una estructura ósea de gran tamaño.
Para ser específicos, el hallazgo se produjo en la calle Sepúlveda, en pleno funcionamiento de una obra pública destinada a formar a policías, bomberos y sanitarios de emergencias. Nadie en el equipo de construcción esperaba encontrarse con un vestigio semejante bajo el hormigón y la tierra removida. Y, por supuesto, los trabajos se detuvieron de inmediato.
El caparazón de una tortuga del Mioceno que sorprendió a los expertos en Madrid
Vamos directamente al grano: los análisis confirmaron que se trataba del caparazón de una tortuga gigante conocida como Titanochelon bolivari, una especie que vivió en la actual Comunidad de Madrid hace más de 15 millones de años, durante el Mioceno inferior y medio.
Y aquí hay que remarcar que no se trata de una tortuga cualquiera. Esta especie podía alcanzar entre uno y dos metros de longitud, un tamaño que llegaba a superar al de las tortugas gigantes que hoy habitan en las islas Galápagos.
El género Titanochelon fue descrito en un estudio publicado en la revista ‘Zoological Journal of the Linnean Society’, firmado por los paleontólogos Adán Pérez-García y Eleni Vlachos, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).
En la misma línea, según los investigadores, se trata de la tortuga terrestre de mayor tamaño que habitó en Europa, con una talla que podía exceder de manera notable a la de las tortugas actuales.
¿Por qué este hallazgo del Mioceno en Madrid no es una mera casualidad?
Que aparezcan restos del Mioceno bajo Madrid tiene claramente un trasfondo. Durante ese periodo, hace entre 23 y 5,3 millones de años, la cuenca donde hoy se levanta la capital tenía un clima mucho más cálido y un paisaje de sabana, con lagos, ríos y una fauna muy distinta a la actual, adaptada a temperaturas mucho más suaves durante todo el año.
Y ojo, porque no es la primera vez que unas obras municipales destapan restos de otra época en Madrid: durante la construcción del parque de bomberos de La Atalayuela ya aparecieron fósiles de mamut.
A su vez, la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, visitaron el lugar del hallazgo y destacaron que Madrid acumula ya varios episodios de este tipo bajo sus edificios públicos más recientes.
¿Cómo era el paisaje de Madrid hace 15 millones de años?
El yacimiento de Cerro de los Batallones, a menos de 40 kilómetros de donde ha aparecido este nuevo caparazón, es uno de los más importantes de Europa para reconstruir la fauna del Mioceno.
Allí se han encontrado restos de felinos con dientes de sable, osos-perro (una familia hoy extinguida a medio camino entre el oso y el perro) y otros grandes mamíferos que compartieron ecosistema con la tortuga gigante ahora hallada en Madrid.
Ese paisaje, mucho más parecido a la sabana africana actual que a la meseta castellana, empezó a transformarse hace unos cinco millones de años, cuando el clima se enfrió y buena parte de esa fauna se extinguió.
Lo que queda de todo aquello aparece ahora, de tanto en tanto, bajo el hormigón de una ciudad que ni siquiera existía cuando esta tortuga caminaba por sus orillas.
¿Qué pasará ahora con el caparazón de la tortuga del Mioceno hallada en Madrid?
El caparazón ha sido trasladado al Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares, donde un equipo de especialistas se encargará de limpiarlo, consolidarlo y estudiarlo con detalle antes de decidir si formará parte de alguna exposición permanente.
Cabe remarcar que el proceso de restauración de un fósil de este tamaño puede llevar meses, ya que cada fragmento debe tratarse por separado para evitar que se deteriore al entrar en contacto con el aire y la humedad.
Por su parte, el Cifse, el centro donde ha aparecido el fósil, forma a policías municipales, bomberos, sanitarios del Samur-Protección Civil y agentes de movilidad de Madrid.
Y por último, en lo que respecta a las obras del nuevo aulario, estas se retomarán en cuanto el equipo de paleontólogos termine de documentar la zona, algo que suele tardar entre una y dos semanas.