Gastronomía

De remedio casero contra el resfriado en la Antigua Grecia a bebida estrella en los mercadillos medievales de toda España

Vino caliente, bebida, gastronomía
Vino caliente especiado servido en una taza de barro.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando el frío se instala en los mercadillos navideños, el olor que lo impregna todo es el del vino caliente. Más allá de calentar las manos, lo que hace esta bebida es impregnar el ambiente con su olor a canela y clavo, y lo hace de una manera que parece pensada para el momento, para la caseta de madera y las luces de diciembre. Pero esa costumbre no viene de la Navidad ni de Alemania: viene de la Antigua Grecia, donde ya se calentaba vino con miel y especias como remedio contra el resfriado.

Los antiguos griegos consumían el oinos meros, una bebida preparada calentando vino y mezclándolo con miel y diversas especias. La miel no solo endulzaba la mezcla, sino que aportaba propiedades antisépticas y calmantes que la convertían en un remedio casero con siglos de antelación al concepto moderno de infusión medicinal. Los romanos heredaron esta costumbre con el mulsum, una mezcla similar de vino, miel y hierbas que disfrutaban tanto por placer como por sus efectos saludables.

Cómo es la receta del vino caliente que se bebía en la Antigua Grecia y hoy se sirve en los mercadillos navideños

El vino caliente especiado, conocido en Alemania como Glühwein y en Francia como Vin Chaud, se prepara infusionando vino tinto con cítricos, azúcar y especias a fuego muy bajo, sin dejar que hierva en ningún momento.

La receta clásica necesita una botella de 750 mililitros de vino tinto joven y afrutado, 80 gramos de azúcar moreno o miel al gusto, una naranja y un limón en rodajas o solo con su piel, dos ramas de canela, dos piezas de anís estrellado, entre cinco y seis clavos de olor, cuatro semillas de cardamomo y una pizca de nuez moscada.

La preparación empieza calentando las especias junto con el azúcar en una olla ancha durante un minuto, hasta que suelten sus aceites esenciales. A continuación se añade un chorrito corto de vino junto con los cítricos, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo.

Después se incorpora el resto del vino y se baja el fuego al mínimo, dejando que la mezcla se cocine entre 20 y 30 minutos sin que llegue a hervir, ya que el hervor evapora el alcohol y altera el sabor final. El último paso consiste en colar el líquido para retirar las especias y la fruta antes de servirlo caliente.

Conviene evitar vinos caros o de gran reserva, ya que las especias y el azúcar terminarían por tapar su complejidad. Un Merlot, un Syrah o un Cabernet joven funcionan mejor para este tipo de preparación. Quienes busquen una versión más intensa pueden añadir un chorrito de brandy, ron oscuro o licor de naranja justo antes de retirar la olla del fuego.

Cómo hacer la versión de vino caliente con vino blanco

El vino caliente con base de vino blanco, conocido en Alemania como Weisser Glühwein, ofrece una alternativa más ligera, afrutada y menos ácida que la versión tradicional con vino tinto. La técnica es exactamente la misma, aunque cambian algunos ingredientes para resaltar la frescura del vino blanco: conviene elegir uno seco pero afrutado, como un Riesling, un Sauvignon Blanc o un Pinot Grigio, y evitar los que han pasado por madera.

La receta incorpora media manzana cortada en dados, que combina especialmente bien con el vino blanco, además de naranja y lima o limón verde para aportar frescura. Las especias se reducen ligeramente respecto a la versión tinta, con dos ramas de canela, dos piezas de anís estrellado y solo tres clavos de olor, para no tapar el sabor más delicado de este vino. El tiempo de cocción también es más corto, entre 15 y 20 minutos a fuego mínimo, siempre sin dejar que hierva.

La combinación de tradición milenaria, sabor reconfortante y encuentro social durante los meses más fríos explica por qué esta bebida, nacida como remedio en la Antigua Grecia, sigue siendo hoy protagonista de los mercadillos navideños de todo el país.

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