Islas Cíes

El refugio de Macarena García y Javier Ambrossi en Vigo: playas con aguas turquesas y vistas a las Islas Cíes

Macarena García Javier Ambrossi Vigo
Blanca Espada

A veces no hace falta irse muy lejos ni buscar destinos imposibles para encontrar un sitio al que siempre apetece volver y más cuando estamos en verano. En la costa de Vigo hay precisamente rincones que funcionan justo así, sin ruido, sin grandes reclamos y con ese tipo de paisaje que uno recuerda para siempre y entre ellos, destaca la  playa de Canido, un lugar que desde hace años forma parte de los veranos de Macarena García y Javier Ambrossi.

La pareja ha contado en más de una ocasión su vínculo con Galicia, especialmente con esta zona de la ría de Vigo donde han pasado temporadas desde pequeños. No es un destino nuevo para ellos ni algo puntual sino que es ese sitio al que se vuelve cada verano. Pero lejos del foco habitual de otros destinos más conocidos, Canido mantiene ese perfil discreto que precisamente lo hace especial. Un entorno tranquilo, con vistas abiertas al Atlántico y con las Islas Cíes siempre presentes en el horizonte.

El refugio gallego de Macarena García y Javier Ambrossi

Cuando Ambrossi habla de Galicia, lo hace diciendo cosas tan sencillas y a la vez nostálgicas como:  «Los veranos así de toda la vida». Y esa frase resume bastante bien lo que representa este rincón. No se trata de un destino de moda ni de un sitio exclusivo en el sentido habitual. Es más bien lo contrario, un lugar que se mantiene al margen del turismo masivo y que conserva esa sensación de rutina veraniega que muchos buscan. Y en ese contexto, la playa de Canido se ha convertido en uno de sus puntos habituales. Un sitio al que volver sin necesidad de descubrir nada nuevo, porque precisamente lo importante es que siga siendo el mismo.

Cómo es la playa de Canido, con vistas a las Islas Cíes

Canido se encuentra en la parroquia de San Miguel de Oia, en uno de los tramos más tranquilos del litoral de Vigo. Aunque pertenece al municipio, aquí el ambiente cambia bastante respecto al centro de la ciudad. La playa, también conocida como O Canto da Area, tiene un tamaño medio y una arena clara que la hace bastante cómoda. No es una de las más grandes de la zona, pero tampoco lo necesita. Su encanto está más en el entorno que la rodea que en sus dimensiones.

Durante el verano, el agua suele mantenerse relativamente calmada para lo que es el Atlántico gallego, algo que la convierte en una opción habitual para familias o para quienes buscan un baño sin demasiadas complicaciones. Pero si hay algo que marca la diferencia es el paisaje. Desde la orilla, las Islas Cíes aparecen siempre al fondo, como una referencia constante que cambia según la luz o el momento del día.

Un entorno tranquilo lejos del centro de Vigo

La sensación en Canido no es la de estar en una gran ciudad. A pesar de formar parte de Vigo, el entorno es mucho más pausado, con casas bajas, carreteras pequeñas y una vegetación atlántica que crece de forma bastante natural. No hay grandes hoteles ni paseos marítimos saturados. Aquí la playa convive con el propio barrio, sin separaciones claras. Es un tipo de urbanismo muy propio de la costa gallega, donde lo construido y lo natural se mezclan sin grandes contrastes.

Qué ver y hacer en Canido y alrededores

Más allá de la playa, el entorno permite moverse por distintos puntos de la costa sin alejarse demasiado. En pocos minutos se puede llegar a otros arenales conocidos de Vigo como Samil, O Vao o Saiáns, cada uno con un ambiente distinto. También es una zona cómoda para pasear, sobre todo en los tramos donde la costa se abre hacia la ría. No es un lugar de grandes rutas señalizadas, pero sí de caminos sencillos que permiten recorrer el litoral.

Y luego está la propia ría de Vigo, que cambia completamente según el punto desde el que se mire. Desde zonas más urbanas hasta espacios más abiertos hacia el Atlántico, es un paisaje que combina actividad y naturaleza de una forma bastante particular.

Cómo llegar a este rincón de Vigo

Llegar hasta Canido no tiene mucho misterio si ya estás en Vigo. Desde el centro son apenas unos minutos en coche, siguiendo la carretera que va pegada a la costa en dirección a Oia, con tramos donde el mar empieza a aparecer cada vez más cerca. También hay opción de transporte público, aunque si la idea es moverse entre playas o parar en distintos puntos del litoral, el coche acaba siendo lo más práctico. No es un sitio difícil de encontrar, pero tampoco es el típico lugar al que va todo el mundo a la primera. Quizá por eso sigue teniendo ese aire más tranquilo, más de vecinos y de veraneo de siempre.

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