17 AÑOS DESPUÉS

Tamayo en el aniversario del ‘tamayazo’: «En todos los partidos hay sobres y pagos en negro»

Protagonizó hace 17 años un terremoto político en la Comunidad de Madrid al impedir la elección del líder del PSOE madrileño de entonces, Rafael Simancas

Eduardo Tamayo (Córdoba, 1959) protagonizó hace 17 años un auténtico terremoto en la Comunidad de Madrid. Saltó a la fama en 2003 cuando, tras ausentarse de la Asamblea madrileña, impidió la elección del líder del PSOE- M de entonces, Rafael Simancas, como presidente de la Comunidad de Madrid.

OKDIARIO entrevista a Tamayo en el aniversario de lo que se conoció como el ‘tamayazo’ para recordar aquel tenso momento político, aclarar si recibió dinero para realizar dicha maniobra y opinar sobre Simancas, hoy secretario general del PSOE en el Congreso de los Diputados.

PREGUNTA: ¿Se arrepiente de lo que hizo?

RESPUESTA: No, en absoluto. No me puedo arrepentir porque los acontecimientos de aquellos días fueron muy convulsos. Había una situación política muy difícil en el PSOE de Madrid, cuya intención era desmantelar la Comunidad de Madrid en su beneficio propio. Aunque hayan pasado 17 años, el tiempo me ha acabado dando la razón. El PSOE madrileño era un partido de corrupción.

P: En aquellos años se llegó a decir que usted había recibido dinero para pegarle ‘plantón’ a Simancas. ¿Es cierto?

R: No cobré nada. Esta operación política me causó una ruina económica. De ninguna manera obtuve ningún beneficio económico.

P: Sánchez fue investido presidente en enero con un apoyo parlamentario muy justo. Desde algunas formaciones políticas se llegó a pedir un ‘tamayazo’ para evitar que la coalición PSOE-Podemos saliera adelante.  ¿Pensó que aquello podía volver a ocurrir?

R: Para tomar una decisión tan importante desde el punto de vista político que ahora se califica de ‘tamayazo’ hay que tener tres cosas muy claras: conciencia, fundamento y hombría. Una maniobra de ese calado no se puede realizar a tontas y a locas.

P: ¿Cómo definiría la trayectoria política de Rafael Simancas? 

R: Simancas era un mediocre que medraba en la antigua Federación Socialista de Madrid y subió en el escalafón a base de traiciones. Primero traicionó a su padre político, José Acosta Cubero. Posteriormente, cuando se hizo con la Secretaría General y fue candidato a la Presidencia de Madrid, traicionó al grupo de renovadores, que era donde yo estaba. Después se ha visto que ha sido el mayor traidor a Pedro Sánchez, puesto que en las primarias apoyó a Eduardo Madina y posteriormente a Patxi López. Ahora está medrando en el Congreso de los Diputados, donde su objetivo no es otro que el de su permanencia en el cargo hasta su jubilación. Está cometiendo infinidad de errores, entre otros el pacto con Bildu.

P: ¿Qué le diría si le tuviera ahora mismo en frente?

R: Que se retire y deje de hacer el ridículo. Que deje paso a otras personas con más formación. Hay muchos socialistas cualificados para ejercer sus funciones pero de una manera correcta, no de la forma tan cutre con la que él actúa. Si le quedan todavía algunos años de vida laboral que se ponga a trabajar en la empresa privada y a ver hasta dónde llega y qué méritos logra. En política todos valen. En la empresa privada hay que valer.

P: Hace algunos meses usted interpuso una querella criminal contra Simancas. ¿A qué se debió esa acción judicial?

R: Simancas es pequeñito pero tiene la lengua muy larga. Él piensa que está por encima del bien y del mal. Después de 15 años, en un programa de televisión, profirió una serie de amenazas y calificaciones injuriosas y calumniosas contra mi persona. Y yo, que soy jurista, pienso que la única vía por la que hay que solucionar estos asuntos es la jurídica. Acudí al Tribunal Supremo y le puse una querella.

P: El PP de Madrid tiene varios casos de corrupción, todos ellos fraguados en la etapa en que usted aún estaba en política. ¿Tiene constancia de que dentro del PSOE-M hubiera prácticas corruptas?

R: En todos los partidos políticos existen los sobres, los pagos en negro, cantidades que no se justifican… En el PSOE, donde fui miembro de la Comisión Ejecutiva Regional durante tres periodos, así como de la Comisión Permanente, la Comisión de Ética instruyó varios expedientes contra compañeros por denuncias que se hacían de posibles casos de corrupción. Habría que consultar esas actas.

P: ¿A qué se dedica actualmente?

R: A lo mismo a lo que me dedicaba 15 años antes de entrar en política, al ejercicio del Derecho. Yo llegué a la política de manera casual. A raíz del ‘tamayazo’ he continuado mi labor profesional fuera de España, en Guinea Ecuatorial. Soy asesor y letrado. Yo no he dejado de trabajar ni he dejado de luchar. Los que tenemos padres trabajadores nos han inculcado trabajo y honradez. Ahora estoy retenido en España por el coronavirus y para resolver una presunta estafa llevada a cabo por un empresario de Vigo y su socio de Zaragoza, que han obtenido 8 millones de euros públicos del Gobierno guineano de Teodoro Obiang.

P: ¿Se ha planteado volver a la política?

R: No. La política nunca debe ser una profesión. Es un ejercicio muy duro y tienes que tener unos principios muy sólidos, saber quién eres, saber dónde vas. Y desde luego no ser un hazmerreír ni tener que estar chupándola para alcanzar cargos y prebendas. Ese no es mi perfil. Por eso yo en su momento decidí abandonar la política. Hoy por hoy no tengo intención de regresar.

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