El separatismo también espanta la inversión extranjera en el País Vasco: se hunde a una séptima parte

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez con Iñigo Urkullu (Getty)
Carlos Cuesta

El golpe separatista y la escalada anticonstitucional del Gobierno catalán han diezmado el desarrollo empresarial en esa comunidad. Y ahora, el avance de esas mismas tendencias rupturistas en el País Vasco están provocando lo mismo. Los primeros tres trimestres de 2019 reflejaron un hundimiento de la captación de inversiones extranjeras a nada menos que una séptima parte. Desde los 724,3 millones de euros acumulados en los tres trimestres iniciales de 2018 hasta los 113,5 millones del mismo periodo del pasado año.

Es cierto que la pérdida de inversión exterior se ha instalado también en el conjunto de España, pero no a semejante ritmo. A nivel nacional la caída es de un tercio. La del País Vasco, a una séptima parte.

Las cifras españolas son de una dureza difícil de disimular: frente a los 32.431 millones de euros que se captaron como inversión empresarial extranjera neta –las entradas menos las salidas– en 2018 en España, 2019 ha obtenido menos de un tercio de lo captado en el mismo periodo del año anterior. La cifra de los tres primeros trimestres del pasado año se queda en 10.607 millones, con lo que la pérdida frente al ejercicio previo asciende a 21.823 millones.

Pero esa inmensa dureza del desplome parece poca comparada con la del País Vasco: de 724,3 millones a 113,5 en el mismo periodo. Y todo ello en un escenario de avance separatista más disimulado que el catalán, pero no menos preocupante. Un escenario que ha crecido claramente desde 2017.

Hoja de ruta

Así, el 19 de septiembre de 2017, el diputado general de Vizcaya Unai Rementeria y el resto de diputados generales (PNV) acudieron a una manifestación en Bilbao junto con EH Bildu en la que se reclamó abiertamente un referéndum para Cataluña.

El 6 de noviembre de 2017, Rementeria y alcaldes del PNV se sumaron a las consultas de Gure Esku Dago, la ANC vasca, mientras que el 17 de septiembre de 2018 el PNV pidió fecha para celebrar un referéndum sobre la autodeterminación del País Vasco.

El 19 de octubre de 2019, el partido presidido por Andoni Ortuzar participó junto con Bildu y Podemos en una manifestación para criticar la sentencia judicial sobre el golpe del 1-O en Cataluña.

En diciembre de 2019, el PNV registró en el Parlamento vasco una propuesta que prevé liquidar el actual Estatuto de Guernica e institucionalizar, en su disposición adicional segunda, el supuesto derecho de autodeterminación del País Vasco.

Y en enero de 202o el pacto alcanzado entre el PSOE y el PNV para garantizar la investidura de Pedro Sánchez, en su punto cuarto, establece de forma literal que se harán “las modificaciones legales necesarias” para garantizar que la propuesta del nuevo estatus soberanista del PNV salga adelante. Toda una voladura del entorno de estabilidad jurídica que ya tiene su pago en la espantada de inversiones extranjeras.

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