Investidura Pedro Sánchez

Sánchez pone en riesgo la unidad de voto en Podemos: Iglesias no ‘controla’ a 14 diputados

La presión de Pedro Sánchez, con sus reuniones con asociaciones y sindicatos, aumentan en Podemos el temor a que los críticos acaben rompiendo la disciplina de voto.

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La presión de Pedro Sánchez sobre Pablo Iglesias para que apoye la investidura, renunciando a formar un Gobierno de coalición, continuará esta semana con reuniones con patronal y sindicatos. Mientras la dirección de Podemos se mantiene oficialmente en retomar las negociaciones donde se dejaron, es decir, en un Gobierno conjunto con el PSOE con una vicepresidencia y tres ministerios, cada vez más voces críticas insisten en las ventajas de plegarse a la actual propuesta socialista. La presión se extiende desde Izquierda Unida a los Anticapitalistas, hoy por hoy la corriente más fuerte del partido, y crítica con el núcleo ‘pablista’. La conclusión: abrirse a negociar con flexibilidad, evitando la obsesión por los cargos.

El temor de la dirección no es baladí: Iglesias no controla a la totalidad de su grupo parlamentario. Hasta 14 diputados procedentes de Izquierda Unida y las confluencias autonómicas -En Comú Podem o En Marea- tienen autonomía de decisión lo que, en el peor de los casos para el secretario general, se traduciría en una ruptura de la disciplina de voto en el Congreso.

Que se cuestione la estrategia de la dirección no es un trago fácil para Iglesias, ya debilitado internamente por su negativa a apoyar a Sánchez en el primer intento. La vía del ‘Gobierno a la portuguesa’ es apoyada fervientemente por Alberto Garzón, quien hasta el último momento intentó que Iglesias recapacitase de su negativa a investir al candidato socialista. Ante la evidencia de que no saldría elegido, IU convocó a su Comisión Colegiada Federal -el máximo órgano ejecutivo- para valorar el voto, aunque, finalmente, la organización decidió no romper la disciplina, y optó por la abstención, al igual que En Comú Podem y Equo.

El líder de IU ha reprochado abiertamente a Iglesias que lo importante es el programa, y no los ministerios. De hecho, solo un día después de la investidura fallida, la dirección comunista lanzó un comunicado en el que consideraban que el grupo parlamentario de Podemos debía «exigir un acuerdo en torno a las bases programáticas establecidas en el Acuerdo de los Presupuestos Generales del Estado de 2019, aún en el supuesto de que no existiera un acuerdo para constituir un Gobierno de coalición con el PSOE». El objetivo: «evitar una nueva repetición electoral». Una postura con la que se desmarca de la actual política de la dirección podemita.

El comunicado advertía también de que «si finalmente acaba provocando una repetición electoral única y exclusivamente por intereses partidistas, Sánchez pondrá en riesgo la posibilidad de recuperar los derechos perdidos durante la última década y brindará una segunda oportunidad a las derechas para hacer en el conjunto del país lo que ya están haciendo en algunas Comunidades».

Un aviso para navegantes también a Iglesias, considerando que los votantes le culparían también a él de la vuelta a las urnas. Una circunstancia nada favorable en las ya preocupantes expectativas electorales de Podemos.

Los ‘comunes’ piden «otra oportunidad»

La de IU no es la única vía de agua. En Comú Podem, el sector liderado en la práctica por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha revelado en este tiempo su autonomía para decidir al margen de Iglesias. Aunque en la anterior investidura se mostraron partidarios de apoyar el voto de la dirección, nada asegura que ahora eso se repita. Su líder, Jaume Asens, fue crítico tras el fracaso de Sánchez aunque se mostró optimista de que «aún no está todo perdido». «Hemos perdido la oportunidad, pero tenemos otra», consideró Asens, urgiendo a su formación a negociar cuanto antes. Los ‘comunes’ han pedido «autocrítica» sobre la hoja de ruta para valorar los siguientes pasos porque, opinan, una investidura fallida es «un fracaso colectivo del conjunto de las izquierdas».

Por su parte, la presión ‘anticapitalista’ es quizás la más preocupante para Iglesias, que ve cómo esta corriente -fundadora de Podemos y que tiene entre sus líderes a la andaluza Teresa Rodríguez- gana peso interno en Podemos. Hace unos días, y a través del comunicado ‘Cambiar la orientación. No repetir errores. Construir alternativa’ dejaban clara su postura contraria a un Gobierno de coalición: «Es atarse de pies y manos a un partido que ha demostrado que lo que hace es descafeinar los deseos de cambio populares». La solución, pues: «Negociar desde la izquierda un acuerdo programático de investidura». Una censura en toda regla a la estrategia de negociación que quiere seguir Iglesias.

La dirección, por ahora, se mantiene en esa táctica. Fuentes de Podemos, consultadas por Europa Press, avisan de que la solución no es el Gobierno ‘a la portuguesa’ de Sánchez y que si se persevera en esa idea la investidura «volverá a fracasar» en septiembre.

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