Ministerio del Interior

Marlaska tiene a la élite de la Guardia Civil en el País Vasco sin uniforme de campaña desde hace 6 meses

También carece de equipos de protección individual esenciales: cascos balísticos, espinilleras, rodilleras y coderas 

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Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tiene castigada a la élite de la Guardia Civil en el País Vasco: sin uniforme de campaña. Y ya van seis meses así. Esta es la cruda realidad que sufre la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic), un grupo de élite de la Benemérita dedicado a la intervención rápida y el refuerzo de la seguridad. También actúa combatiendo la delincuencia organizada y gestionando situaciones de alto riesgo y eventos especiales.

Por tanto, para afrontar sus exigentes tareas, en vez de vestir las prendas operativas propias, llevan el uniforme ordinario, un simple polo y un pantalón, como el que utilizan los agentes que trabajan en las oficinas de atención al ciudadano recibiendo denuncias.

Más aún, también carecen de equipos de protección individual esenciales, tales como cascos balísticos, espinilleras, rodilleras y coderas. Los afectados no dan crédito a semejante «abandono» que «indudablemente afecta» a su función policial. 

Las USECIC están desplegadas en todo el territorio nacional y en el País Vasco fueron creadas el pasado mes de noviembre. Están presentes en las tres provincias vascas, con una treintena de agentes en cada una de ellas. En total, un centenar, que tienen sus respectivas sedes en Guipúzcoa, Vitoria (Álava) y Vizcaya.

El Boletín Oficial de la Guardia Civil (BOGC) publicó el pasado 25 de noviembre la resolución que acordó la transformación de los Núcleos de Reserva de las Comandancias de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa en las USECIC, así como la asignación de personal de cada una de ellas, manteniendo a los agentes la antigüedad de su anterior destino.

La decisión de su creación partió del teniente general, director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil. Ahora bien, ¿dónde está su uniformidad técnica y los equipos de protección individual?, se preguntan los afectados.

Los efectivos de la Usecic refuerzan la seguridad ciudadana en zonas específicas, actuando en situaciones de alto riesgo que requieren una respuesta inmediata. Son la primera fuerza de respuesta de cada comandancia. Además, se encargan del control de masas y del orden público en eventos y situaciones de disturbios, como festivales, partidos de fútbol, fiestas populares y vueltas ciclistas o incendios.

También colaboran con otras unidades de la Guardia Civil en operaciones contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo; realizan entradas y registros, en colaboración con otras unidades de investigación; así como detenciones y apoyo en los controles de la patrulla fiscal, entre otras funciones.

Su formación es continuada para entrenar las diferentes tácticas y técnicas de actuación. Por ejemplo, fueron los primeros en actuar en las revueltas que sucedieron el pasado verano en Torre Pacheco (Murcia) hasta que llegaron los GRS, y participaron en la última operación contra el narcotráfico en Pontevedra, en la que requisaron dos narcolanchas en Bilbao.

Con el importante trabajo de estos agentes se consigue que los incidentes queden controlados y la seguridad garantizada. Sin embargo, de su seguridad se han olvidado en el Ministerio, como lamenta el colectivo.

La Guardia Civil lo sabe y no actúa

Ha sido la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) quien ha puesto pie en pared denunciando públicamente en OKDIARIO la «precaria situación» que sufren estos agentes en el País Vasco, exigiendo que se dote de forma urgente a estos compañeros con la uniformidad y la equipación necesaria.

Francisco Larios, vicepresidente de la AEGC, ya denunció el pasado 27 de enero, en un escrito enviado a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, la situación que padecen los efectivos de la USECIC.

En su escrito destacó que esta falta de material operativo es un mal endémico en todo el territorio nacional en las USECIC, debido a «una evidente insuficiencia de licitaciones» y exigió medidas inmediatas. Asimismo, le advirtió que «resulta inadmisible que el déficit de material se traduzca en un riesgo físico real para los agentes».

Larios indicaba también en su escrito la falta de material que existe en la Comandancia de Cantabria, donde cuatro efectivos de la Usecic carecen por completo de su uniformidad técnica y de los equipos de protección desde mayo de 2025.

Asimismo, alertó de que en febrero harían un curso de habilitación en los GRS y que «el envío de agentes a una formación de alto riesgo sin los EPIs necesarios constituye una vulneración directa de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y del Real Decreto 179/2025», siendo la administración responsable de cualquier lesión que pudiera derivarse de esta carencia.

Sin embargo, la respuesta recibida fue «muy genérica» y no daba muestras de que se pondría fin a esta situación de forma urgente.

Por ello, la AEGC volvió a denunciar este problema en el último Consejo de la Benemérita, pero los mandos dieron la callada por respuesta. Ya ha transcurrido más de un mes de aquello y los afectados siguen sufriendo esta «lamentable penosidad». Mientras tanto, desde la AEGC ven cómo sí hay dinero para otras cosas.

Siguen en la diana

A esta situación de los agentes del País Vasco se suma la penosidad de su destino, donde los ataques siguen siendo el pan de cada día. Por ejemplo, el pasado mes de diciembre saltaron a primera plana los perpetrados contra cuarteles de la Guardia Civil a manos de cachorros del etarra Arnaldo Otegi, líder de Bildu y socio de Pedro Sánchez. Algunos de estos ataques ocurrieron en casas cuartel, con familias y menores dentro.

Dichos ataques fueron realizados por la organización juvenil de la izquierda abertzale Ernai, que no dudó en publicarlos en sus redes sociales junto a mensajes como éste: «La Guardia Civil es una fuerza ocupante y un símbolo claro del españolismo. Este fin de semana hemos dejado claro que esto no es ni Francia ni España, sino Euskal Herria. ¡Independencia para la juventud!».

Los ataques se enmarcaron en una ofensiva más amplia que incluyó la quema y retirada de banderas, la vandalización de sedes del Partido Popular, el señalamiento a empresas que distribuyen productos españoles y el derribo del último Toro de Osborne existente en el País Vasco, en la localidad alavesa de Rivabellosa.

Estos hechos se produjeron a raíz de que el ex terrorista de ETA Arnaldo Otegi llamara el pasado 2 de noviembre a los vascos a «defenderse»: «Somos un pueblo sin límites»

Como ha informado recientemente OKDIARIO, Bildu, el partido de Otegi, ha exigido al Gobierno información para tener controlados a los agentes de la Guardia Civil que quedan en el País Vasco después de vaciar de competencias a la Benemérita.

La formación de la izquierda abertzale reclama la ubicación exacta de los controles que realizan tanto el Instituto Armado como la Policía Nacional en el País Vasco y en Navarra. También quiere saber el «número de agentes que han sido detenidos en los últimos cinco años por estar presuntamente implicados en delitos vinculados al narcotráfico».

A todo esto se suma la campaña de odio a la que se ven sometidos los guardias civiles cada 12 de octubre, coincidiendo con la festividad nacional de la Hispanidad, en la que los independentistas llegan a ahorcar muñecos con el uniforme de la Guardia Civil, y Bildu cuelga en su página web imágenes de agentes de espaldas y con maletas diciendo «fuera de aquí».

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