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Hasta 5 controles superaron las cartas amenazantes contra Iglesias, Maroto, Marlaska y Gámez

Correos culpó a un vigilante, pero ni Interior ni Guardia Civil detectaron las cartas de Marlaska y Gámez

La última misiva, destinada a la ministra Reyes Maroto, también burló la seguridad postal y del ministerio

OKDIARIO ha tenido acceso a las primeras conclusiones de los investigadores que han reconstruido el itinerario de las cartas

cartas Iglesias
Las cartas amenazantes a políticos no fueron detectadas ni en Correos ni en los ministerios de los destinatarios.

Tres sedes ministeriales y una sede policial de ámbito nacional han fallado estrepitosamente en la detección de las cartas amenazantes recibidas por dos ministros, Fernando Grande-Marlaska y Reyes Maroto, una directora general, María Gámez, y el ex vicepresidente segundo del Gobierno Pablo Iglesias. La última carta de las tres primeras en ser detectada fue la de Iglesias, que estuvo a punto de ser devuelta por no estar él ya en el Gobierno y carecer de sede propia. La decisión de un policía hizo posible que se conociera su contenido antes de avisar al líder de Podemos, que fue quien decidió hacerla pública.

El pasado miércoles día 21 de abril saltaron todas las alarmas. Las secretarías del Ministerio de Interior y de la dirección General de la Guardia Civil, dos presuntos paradigmas de la seguridad en España, se tragaron literalmente sendas cartas amenazantes hacia sus máximos representantes y con munición real en su interior. Pese a que el escándalo de las cartas con balas saltó por la imprudente y desaconsejable revelación del ex presidente del Gobierno, Pablo Iglesias, OKDIARIO ha podido saber que la suya fue la última misiva en ser detectada. Y lo fue además por la desconfianza y perspicacia de un policía.

Durante la mañana del miércoles las cartas destinadas a Fernando Grande-Marlaska y a María Gámez llegaron a sus respectivas sedes después de burlar las medidas de seguridad de la oficina de clasificación de Correos. Las cartas, con dos y una bala respectivamente, llegaron al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Guardia Civil sin que nadie se percatara de su contenido en su paso por los respectivos controles de seguridad de ambas instituciones.

Fuentes de ambos lugares consultadas por OKDIARIO ponen el acento en que ni Marlaska ni Gámez se encontraban en sus respectivas oficinas. Él estaba en un acto oficial fuera de su sede y ella fuera de la provincia de Madrid. Marlaska ha llegado a decir que las medidas de seguridad funcionaron “relativamente bien”, pero lo cierto es que en ambos casos fueron un completo fiasco, ya que las cartas con balas las descubrieron sus respectivas secretarias, a escasos metros de sus despachos.

Hay un elemento diferenciador en el caso del Ministerio y la Dirección General de la Benemérita con respecto a la oficina de Correos a cuyo vigilante se culpa de las primeras brechas de seguridad en forma de cartas con bala: el vigilante no dispone de un escáner con alarma. Fuentes policiales aseguran que los escáneres ministeriales y los policiales son mucho más contundentes a la hora de avisar.

Iban a devolver la de Iglesias

Pero si para algo sirvió la cadena de errores en la detección de las cartas amenazantes contra Marlaska y Gámez fue para detectar la carta contra Pablo Iglesias. Su misiva llegó a la sede de Interior de la calle Amador de los Ríos de Madrid. Allí, tal y como se ve en la fotografía del sobre, fue donde se colocó el sello “a su procedencia” al no ser un lugar en el que Pablo Iglesias reciba correo por no ser su lugar de trabajo.

Sin embargo, hasta esa sede de Interior ya había llegado la información de lo que había sucedido esa mañana con las cartas a Marlaska y Gámez, así que uno de los policías encargados de la seguridad de Interior decidió revisar a fondo la carta a Iglesias, lo que permitió descubrir la amenaza y las balas.

Es curioso que en el caso de la última carta con amenazas hecha pública, la recibida en el Ministerio de Industria y Comercio a nombre de la ministra Reyes Maroto, la experiencia previa no haya servido tampoco para evitar su llegada.

La carta está enviada desde una oficina postal, lo delata el sello automático que lleva el sobre, y para colmo lleva otro sello que confirma que ha sido revisado por el departamento de seguridad del ministerio. O sea que esta última carta ha vuelto, como las tres anteriores, a saltarse los filtros de seguridad.

Algunos han atribuido este fallo reincidente a que la navaja de tamaño medio y con unas manchas rojizas en su hoja llegó en un sobre entre dos discos compactos. Sin embargo, los expertos en radioscopia consultados por OKDIARIO insisten es que esa excusa no justifica el último fallo de seguridad, ya que lo único que puede cegar un escáner es una pieza de plomo; además, una mancha lo delataría. Así que la carta a Reyes Maroto tampoco debió haber llegado más allá del control de seguridad de su ministerio.

Al menos en este último caso el autor de la carta a Maroto tuvo el detalle de poner sus datos reales en el remite.

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