DESAPARECIDA TRASPINEDO

La Guardia Civil llevará hoy al juez al sospechoso por la desaparición de la joven de Valladolid

Al final del día se cumplen las 72 horas que la Ley permite para mantener detenida a una persona por parte de los investigadores

Tras los registros de varias propiedades y la recopilación de diferentes indicios se perfila como presunto responsable de la ausencia forzosa de Esther López

La Guardia Civil ve contradicciones entre los testigos de la desaparición de la joven de Valladolid

Las contradicciones de dos testigos condujeron al detenido por la desaparición de la joven de Valladolid

Esther López
desaparecida Valladolid

Antes de que acabe el día un juzgado pucelano decidirá el destino inmediato de Ramón G.F., el hombre de 48 años detenido el pasado sábado día 21 por la Guardia Civil como sospechoso de la desaparición de Esther López, la mujer de 35 años a la que se le perdió la pista en un cruce a las afueras de una localidad de Valladolid, Traspinedo.

Tras tenerlo bajo su custodia durante casi tres días y haberlo llevado a varios registros domiciliarios a la búsqueda de indicios, los investigadores de la Guardia Civil de la Comandancia de Valladolid sólo tenían dos opciones: o llevarlo al juez o dejarlo en libertad. OKDIARIO ha podido saber que será trasladado antes de que acabe el día y se cumplan las 72 horas legales de detención acusado de ser el responsable de la desaparición de la chica.

A falta de conocer los detalles de las inspecciones oculares, sobre todo los aspectos científicos dirigidos a encontrar restos biológicos, aunque estos hayan sido limpiados, existen una serie de indicios que apuntan a Ramón como principal candidato a saber qué le sucedió a Esther. Según otra de las personas de interés para la investigación, el joven que llevó en coche por última vez el día que desapareció, él la dejó en el kilómetro 61 de la carretera A-11 que une Soria con Zamora. La versión de esta persona es muy contradictoria, ya que si bien habló primero de una discusión con Esther luego matizó que en realidad tenían planeado ir juntos a su casa. Sea como fuere ese punto kilométrico es esencial para avanzar en esta misteriosa desaparición en Valladolid.

Y lo es porque se trata de un cruce que sólo conduce a dos lugares: una urbanización o una bodega de vinos, ésta a unos 200 metros de la carretera, y al lado, la casa de Ramón, el detenido. Para colmo, tanto el conductor del coche en el que viajaba Esther como otro hombre que los acompañó a ambos aquella noche tenían relación con Ramón, así que resultaba perentorio para los investigadores perfilar al sujeto en cuestión. Esa perfilación despertó el interés de los investigadores.

Perfil del sospechoso

Para empezar Ramón, a sus 48 años, tiene una biografía policial que no puede pasarse por alto. Que se sepa ha participado al menos en un tiroteo y en una reyerta con armas blancas, esta última no muy lejos de su domicilio. En la actualidad quienes lo conocen en Traspinedo apuntan a que está relacionado con asuntos de menudeo y trapicheo de sustancias ilegales. Lo que es una certeza es lo que arroja su ficha policial: homicidio en grado de tentativa, estafa, lesiones y violencia de género son sólo algunas de sus principales reseñas policiales.

Pero no sólo por eso pusieron los agentes el ojo en ramón, sino por su comportamiento los días siguientes a la desaparición de Esther. Como no podía ser de otra manera el pueblo entero, 1.100 habitantes, se lanzaron a buscar a la joven en cuanto sus padres lanzaron la voz de alarma y en ese empeño en un grupo de wasap se colgó el cartel de búsqueda de la joven desaparecida. Ramón estaba en ese grupo y trató de tranquilizar a todos que él había hablado con ella tras su desaparición. Más tarde reiteró la idea varias veces, en persona a un conocido que pasó por su casa con el cartel de Esther y luego propagó el rumor entre más conocidos: él había hablado con Esther así que ya aparecería la chica cuya desaparición ya trascendía Valladolid y se conocía en todo el país.

Los investigadores no han encontrado constancia alguna de que esa comunicación se produjera, pero lo que tienen muy claro es que el teléfono de Esther la sitúa por última vez cerca de la casa de Ramón la noche que desapareció. Con estos indicios y otros secretos hasta el momento Ramón se va a sentar hoy ante el juez sí o sí. Él mantiene su inocencia y falta saber si hoy hablará o no en el juzgado. Con la causa secreta es más que probable que guarde secreto, y pese a que eso no sea lo deseable sí que es lo de menos a corto plazo. Si el juez cree que hay riesgo de fuga, está divorciado y vive solo, así que carece de arraigo en la zona, o que puede destruir pruebas o influir en testigos, ambas cosas muy posibles en un caso que apenas dura dos semanas, lo enviará a la cárcel de manera provisional. Mientras tanto todos se afanan para encontrar más pronto que tarde a Esther y devolvérsela a unos padres que hoy, por primera vez desde el 12 de enero, asumen que puede llegar la peor de las noticias.

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