El acuerdo con Podemos condena a España a un Gobierno en manos de golpistas al menos hasta marzo
El pacto torpedea cualquier acuerdo con PP y Ciudadanos y avanza una legislatura muy inestable, pendiente de la próxima sentencia del procés.
Sánchez acepta negociar los ministerios con Iglesias pero exigirá un compromiso previo de programa
La renuncia de Pablo Iglesias a entrar en el Gobierno aboca a Pedro Sánchez a un escenario muy complejo: un acuerdo con Podemos -ahora más difícil de evitar dadas las circunstancias- refuerza el poder de los partidos independentistas para influir en la legislatura. ERC -junto con Bildu, con quien firmó unidad de acción en el Congreso- y Junts per Catalunya serán decisivos en cuestiones tan clave como la propia iniciativa legislativa o la aprobación de los Presupuestos Generales. El presidente no podría disolver las Cortes al menos hasta el próximo marzo, según la Constitución.
El acuerdo con Pablo Iglesias avanza así una legislatura muy inestable y marcada, sin duda, por la próxima sentencia del procés. Desde ERC ya se había advertido de que su apoyo en una segunda investidura o tras unas generales en noviembre era prácticamente imposible, dadas las previsibles condenas. «Septiembre nos complica la vida a todos», había aseverado el portavoz parlamentario, Gabriel Rufián. «Nos enfrentamos a una sentencia probablemente muy dura y será complicado de gestionar», añadió sobre el fallo del Tribunal Supremo. La sentencia, que se espera para la vuelta del verano, volverá a agitar al independentismo, casi coincidiendo además, con la celebración, en septiembre, de su gran cita: la Diada.
La suma de PSOE y Podemos alcanza 165 diputados. La de PP, Ciudadanos y Vox, 147, a los que habría que sumar los 2 diputados de Navarra Suma y, previsiblemente, otros 2 de Coalición Canaria -partido muy crítico con el acuerdo de Gobierno de Sánchez e Iglesias. La izquierda superaría así las votaciones, pero el voto en contra de los independentistas, que utilizarían sin duda como presión ante una sentencia condenatoria, podría torpedear las propuestas del Ejecutivo. Aunque sería un escenario inédito, la suma son 177 diputados. Y hay que considerar lo imprevisible del voto del PNV, que en las últimas horas ha manifestado su malestar porque el PSOE no le llame para negociar.
«Se equivoca quien dé automáticamente por hecho el apoyo» de sus seis diputados, avisaron. El PNV se decantaría, a día de hoy, por una abstención en la investidura. Y también ERC.
3 de mayo
El problema añadido es que Sánchez, ante una legislatura enrevesada, no podrá disolver las Cortes hasta marzo. Esto es así por el artículo 115.3 de la Constitución, que determina que: «No procederá una nueva disolución antes de que transcurra un año desde la anterior», es decir, antes del 4 de marzo, día en que el presidente socialista firmó el decreto de convocatoria. A partir de entonces, el Gobierno entraría en funciones. Respetando el preceptivo periodo de 54 días, según el calendario, la primera fecha disponible para las elecciones sería el 3 de mayo de 2020 (año bisiesto), con el fin de que coincidan en domingo.
La única excepción que prevé la Carta Magna para evitar ese requisito de un año es que «si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso». Algo que, de haber acuerdo, lógicamente no ocurrirá. En ese caso, esas elecciones, con las que amenazó el PSOE, se celebrarían el 10 de noviembre.
Sin grandes Pactos de Estado
El deseo de Sánchez era gobernar en solitario y utilizando la llamada geometría variable, que le permitiría tejer alianzas a izquierda y derecha. El acuerdo con Podemos, en cambio, dinamita cualquier posibilidad de pactar con PP o Ciudadanos. Los ‘populares’ llegaron a ofrecer a los socialistas el apoyo total para pactos de Estado, incluyendo los Presupuestos -si incluían una bajada de impuestos- política territorial, Justicia, Ley Electoral, Violencia de Género o Pensiones, entre otros asuntos fundamentales.
Por su parte, los socialistas intentan trasladar optimismo. La portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, se ha mostrado convencida de que «habrá acuerdo» con Podemos y de que la semana que viene Sánchez será investido presidente del Gobierno. Las negociaciones se iniciarán en las próximas horas, y estarán dirigidas por el propio Sánchez e Iglesias.
«Se abre una oportunidad a nivel nacional que todos estábamos esperando», ha añadido Lastra.
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