Críticos de Podemos creen que el enfrentamiento Iglesias-Errejón es un «paripé» para aislarles

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Pablo Iglesias e Iñigo Errejón en el Congreso (Foto: Efe)
Luz Sela
  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

¿Verdaderas diferencias o una estrategia acordada? La idea de que el enfrentamiento entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón tiene una intencionalidad bien meditada gana enteros dentro del propio Podemos. Según esa tesis, Iglesias emplearía a Errejón para canalizar las críticas a su dirección, aunque con el desenlace de acabar integrando a miembros de su lista, e incluso propuestas de su proyecto, en el ‘nuevo’ Podemos que surja del próximo Vistalegre.

La idea de las dos familias enfrentadas -un ala ‘pablista’ mucho más radical y conectada con la movilización en la calle, y otra, la de Errejón, más partidaria de trabajar desde las instituciones- permitiría contener así el creciente malestar interno que han provocado algunas decisiones recientes y determinantes del partido, como la de no llegar a pacto alguno con el PSOE para la investidura, algo por lo que sí apostaba Errejón. Ello, evitando que surja un nuevo bando en discordia, quizás difícil de contener si escapa al control directo del secretario general y con suficiente peso como para que acabe desestabilizando realmente el partido.

En fuentes internas se suele poner como ejemplo al ahora secretario de Organización, Pablo Echenique, y en su día líder de la corriente más crítica con Pablo Iglesias, como muestra de que las diferencias no son tan irreconciliables.

Antes de su aterrizaje como número tres -tras la fulminante destitución de Sergio Pascual- el también líder de Podemos en Aragón estaba en su máximo apogeo al frente del sector crítico. Echenique, que pertenece a la corriente de Izquierda Anticapitalista como la andaluza Teresa Rodríguez, llegó a disputar la secretaría general a Iglesias, y en la Asamblea fundacional fue contrario a su proyecto y al del propio Errejón. Sin embargo, pasado el tiempo, y desde su actual cargo, ha acabado por aceptar casi al cien por cien las tesis ‘pablistas’. Hasta el punto de defender ahora las propuestas que le benefician con claridad, como el sistema de votación que regirá en el próximo congreso, y que en su momento rechazaba

Hasta ahora, tanto Iglesias como Errejón han dado evidencias públicas de que el partido está realmente dividido. Sirva como síntoma que el pasado sábado, los dos se reunieron a solas durante más de dos horas para pactar la composición del equipo técnico que pilotará Vistalegre, y que estará formado equitativamente por tres pablistas, tres errejonistas y un anticapitalista. Errejón visibilizó por primera vez esas diferencias, en una imagen inédita en la formación, al confirmarse en representante de la corriente más crítica con el secretario general.

Los ‘Anticapis’, del lado de los ‘pablistas’

De hecho, el ‘errejonista’ es el único bando en el que podrían aglutinarse los críticos a Iglesias, una vez que los Anticapitalistas se muestran cada día más cercanos al secretario general que a otras posiciones. El acuerdo entre Iglesias y Miguel Urbán -eurodiputado y líder de esta corriente radical- está prácticamente cerrado para que los ‘anticapis’ accedan a puestos clave de la nueva Ejecutiva. Ello explica que desde ese bando, que por el momento no ha anunciado ningún proyecto por separado, la intención sea más pactar que abrir un enfrentamiento.

Entre tanto, Iglesias allana el camino para un acuerdo futuro, y descarta medidas drásticas una vez pasado el congreso. Si el pasado sábado, el líder de Podemos advirtió ya contra las familias dentro de Podemos, este lunes ha reiterado su apuesta personal por Errejón. Iglesias admitió haber pecado de “soberbia” y aseguró que “nadie en su sano juicio querría dejarle fuera y mucho menos relevarle”. “Es uno de nuestros mejores talentos”, añadió.

Errejón seguirá como portavoz

Pase lo que pase en las votaciones, Iglesias no quiere descartar a Errejón como uno de los grandes pesos del partido. En esos planes, tampoco está previsto relevarle como portavoz parlamentario, una labor, considera el secretario general, que Errejón ejerce con eficacia.

El Podemos que surja de Vistalegre será, no obstante, más coral. El entorno del secretario general apuesta porque la formación tenga “muchas caras” y porque el poder se reparta. Incluso también entre las distintas facciones del partido.

La insistencia de Iglesias en buscar fórmulas para contener las batallas internas no es nueva. Si en el primer Vistalegre, Iglesias defendía que quienes perdiesen en la votación- en referencia clara a Echenique-deberían “echarse a un lado”, sus siguientes decisiones trataron de calmar soterradamente los ánimos más críticos. Como ejemplo, las listas de consenso en algunos territorios.

Para el desenlace entre el pulso, ficticio o no, entre Iglesias y Errejón habrá que esperar a febrero. No está previsto que el número dos dispute a Iglesias la secretaría general, aunque sí podría haber batalla en la lista al Consejo Ciudadano, que defienden varios dirigentes afines a Errejón, o en el proyecto político y organizativo.

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