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El whisky de lujo gana fuerza como inversión: algunas botellas valen hoy un 463% más que hace 18 años

Una alternativa de inversión en un momento en el que algunos ahorradores buscan diversificar sus carteras más allá de los activos tradicionales

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Alicia Bonilla
  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

El whisky de lujo se ha convertido en una alternativa de inversión para quienes buscan rentabilidad en el mercado de los bienes exclusivos. Algunas botellas de marcas icónicas, con varias décadas de antigüedad y una disponibilidad muy limitada, han experimentado fuertes revalorizaciones en los últimos años.

Según la consultora especializada en lujo Knight Frank, las botellas de whisky de lujo se han revalorizado un 280% en la última década, mientras que las 100 referencias más icónicas han aumentado su valor un 463% en 18 años.

De esta forma, el whisky de lujo se está abriendo paso como una alternativa de inversión en un momento en el que algunos ahorradores buscan diversificar sus carteras más allá de los activos tradicionales. En este mercado opera The Spirits Club, una empresa londinense que se está introduciendo en España y que basa su modelo en la compra de botellas de whisky de ediciones limitadas y añadas antiguas para venderlas posteriormente a coleccionistas y compradores especializados.

A diferencia de las acciones cotizadas o de otros activos con precios de referencia públicos, el valor de estas botellas depende de la oferta y la demanda en un mercado especializado. Ante esto, The Spirits Club asegura que identifica compradores potenciales para las referencias que incorpora a sus carteras y que utiliza sus ofertas para estimar los precios de venta. Entre los compradores figuran coleccionistas privados, establecimientos de hostelería de lujo e importadores internacionales, especialmente de Asia y Estados Unidos.

Además, la compañía asegura que sus carteras han obtenido una rentabilidad media anual de entre el 15% y el 20%. «Nuestra media de rentabilidad está entre el 15% y el 20%», afirma Pedro Hernáez, director de Inversiones de The Spirits Club.

El funcionamiento de esta inversión consiste en que el cliente adquiere la propiedad de las botellas, mientras que la empresa se ocupa de su custodia y almacenamiento en instalaciones de Glasgow (Escocia). Según Hernáez, los inversores pueden visitar el almacén para comprobar sus activos y decidir cuándo venderlos. La posibilidad de encontrar un comprador, no obstante, depende de la demanda de cada referencia y del precio solicitado, por lo que no debe confundirse la propiedad de una botella con la garantía de poder venderla en cualquier momento o con una rentabilidad determinada.

El acceso a este mercado también tiene costes. The Spirits Club cobra una comisión inicial del 5% sobre el capital invertido, que, según explica, cubre el transporte, el almacenamiento y el seguro de las botellas. Cuando se produce la venta, aplica otra comisión del 15% sobre el beneficio obtenido. Así, en el supuesto de una botella comprada por 3.000 euros y vendida por 7.000, la ganancia sería de 4.000 euros y la comisión de éxito ascendería a 600 euros, antes de considerar otros posibles costes e impuestos.

El auge de esta modalidad responde, según la empresa, a un cambio en el perfil de los compradores. Si hace años predominaban quienes adquirían whisky para consumirlo o coleccionarlo, en los últimos tres o cuatro años ha aumentado el interés de quienes lo consideran directamente un activo financiero.

La inversión tampoco está exenta de riesgos. Aunque la empresa sostiene que sus carteras presentan una volatilidad reducida, reconoce que la evolución de los precios puede variar entre botellas y que, en determinados casos, puede recomendar mantenerlas durante más tiempo antes de vender. Por otro lado, el seguro cubre posibles daños materiales, como la rotura de una botella o el deterioro de su etiqueta, pero no las pérdidas derivadas de una caída de su valor de mercado.

A ello se suma la fiscalidad. La compañía explica que las botellas se almacenan en un depósito fiscal autorizado en Reino Unido, donde determinados impuestos sobre el alcohol quedan diferidos hasta que salen del almacén. También sostiene que estas inversiones están exentas del impuesto británico sobre las ganancias de capital. No obstante, para los residentes fiscales en España, el tratamiento tributario debe analizarse conforme a la normativa española y a las circunstancias particulares de cada inversor.

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