La UE acaba con la confusión en los supermercados: los productos veganos no serán «hamburguesas»
La industria cárnica española celebra esta decisión como un paso decisivo para restablecer la coherencia

El Parlamento Europeo ha puesto fin a la apropiación de términos cárnicos por productos de naturaleza distinta. Con 560 votos a favor, la Eurocámara ha avalado el acuerdo entre colegisladores que limita el uso de términos como «filete», «chuleta», «solomillo» o «bacon» exclusivamente a productos que contengan carne.
En consecuencia, desde Anice (Asociación de Industrias de la Carne de España) se celebra esta decisión como un paso decisivo para restablecer la coherencia y para que los alimentos se denominen por lo que son. «Las palabras importan y los nombres también, especialmente cuando condicionan las decisiones de compra del consumidor», subraya el director general de Anice, Giuseppe Aloisio.
Asimismo, desde la industria cárnica española se considera que esta decisión «refuerza la transparencia y corrige una distorsión histórica en el etiquetado alimentario».
Con 560 votos a favor, el texto establece una lista de alrededor de 30 denominaciones que quedan reservadas de forma exclusiva a productos de origen animal, incluyendo cortes cárnicos y referencias directas a partes del animal. La amplitud del respaldo obtenido en el Parlamento Europeo refleja que esta cuestión trasciende el debate sectorial y se sitúa en el ámbito de la protección de la información al consumidor y de la coherencia normativa.
La decisión se enmarca en la reforma del Reglamento de la Organización Común de Mercados (OCM), cuyo objetivo es reforzar la transparencia del etiquetado, evitar posibles confusiones en el consumidor y garantizar un marco de competencia más equilibrado en la cadena alimentaria.
Desde hace años, Anice viene defendiendo que las denominaciones cárnicas deben reservarse a productos de origen animal por un principio básico de transparencia. «Esta decisión es también el resultado del trabajo desarrollado durante los últimos años por las organizaciones representativas de la cadena ganadero-cárnica europea para defender un marco regulatorio coherente y transparente para el consumidor», añade Aloisio.
Anice quiere reconocer especialmente «la labor realizada junto a la asociación italiana Assica, socio estratégico con el que ha impulsado numerosas iniciativas de incidencia institucional en Bruselas. Este resultado demuestra que la influencia en Europa se construye mediante alianzas sólidas, presencia permanente y trabajo coordinado entre organizaciones que comparten objetivos comunes, con independencia de su nacionalidad».
Con este razonamiento de base, en 2024, Anice, junto a otras asociaciones, lanzó la iniciativa «Cada Cosa por su nombre», reclamando mayor protección de las denominaciones de alimentos de origen animal y solicitando al Gobierno de España que ordenara la diferenciación entre productos cárnicos y productos que los emulaban o se presentaban bajo denominaciones que pueden inducir a confusión.
Hasta ahora, en el ámbito alimentario se había normalizado que productos de naturaleza completamente distinta utilizasen denominaciones históricamente asociadas a la carne para facilitar su posicionamiento comercial y acelerar su aceptación por parte del consumidor.
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