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¡Quiero una reforma liberal para España!

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Equipo de negocio en Bolsa (Foto: iStock)

Este mes de abril España se enfrenta a uno de sus momentos más importantes del nuevo milenio: las elecciones del 28

“La riqueza de un país no necesariamente se construye a base de los recursos naturales propios: es posible obtenerla aunque no haya ninguno. El recurso más importante son las personas. El Estado sólo necesita sentar las bases para que el talento de las personas florezca”. Margaret Thatcher.

Este mes de abril España se enfrenta a uno de los momentos más decisivos del siglo XXI. Me atrevería a afirmar que estas elecciones son las más importantes a las que el pueblo español ha hecho frente este nuevo milenio, y les aseguro que afirmar tal cosa no ha sido fácil puesto que hay que recordar que si bien es cierto que la derecha ha sido la prioridad para los españoles, la izquierda se ha hecho con el poder como consecuencia de dos crisis de notable importancia en el seno del Partido Popular. La primera por las consecuencias de la Guerra de Irak, que dio la victoria a José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, y la más reciente en 2018 cuando Pedro Sánchez se hizo con el poder por una moción de censura tras la sentencia de corrupción del caso Gürtel.

Por méritos de unos y deméritos de otros la realidad es que España se debate nuevamente en las urnas, en un entorno de crispación social apabullante, pero bajo una renovación de caras y propuestas que hacen que el otrora novedoso Albert Rivera se presente como el veterano de estas elecciones, lo cual bajo mi punto de vista es positivo puesto que energía renovada siempre ayuda, al menos a hacer y proponer cosas distintas, lo cual visto lo visto no es poco.

En esta tesitura y como Trader profesional que soy, admito que en los foros del mercado se está muy atento a estas circunstancias, especialmente por la potencia de la economía española y por un mercado absolutamente defenestrado durante estos últimos años, como es el del IBEX 35. Por vez primera en esta segunda década del siglo XXI, estamos escuchando voces conformes a la posibilidad de que España sea un tema de inversión y me complace ya que ¡es mucho decir! Lo que tengo claro que verdaderamente gusta al mercado son las nuevas propuestas económicas que plantea una derecha cada vez más reformista y liberal. ¿Pero son realmente positivas las políticas liberales para el ciudadano? Como economista austríaca declarada, considero que sí.

Como comprenderán esta afirmación puede ser utilizada por los más férreos defensores de la izquierda como un argumento favorable para lograr su voto. Claro está que el libre mercado suele estar demonizado por las izquierdas debido a que el salvaje capitalismo se contraviene con el ejercicio de un Gobierno social centrado en gestionar los recursos de todos, para todos… Sin embargo, creo que estaremos de acuerdo si afirmo que la política de alto nivel, es un mercado. Tal vez el peor de todos los mercados, un gran mercado de votos en el que cualquier barbaridad es válida con el fin de lograr el propósito de ostentar al tan perseguido poder.

Los mercados de capitales al fin y al cabo defienden un soberano interés que es el interés individual por encima del global, y los mercados son libres de decidir si financian o no una economía cuando ésta necesita recursos ajenos para subsistir. La política de incrementar el gasto que propone el Gobierno socialista puede ser positiva en el corto plazo puesto que como vemos en los datos económicos, el PIB de España crecerá al 2,6% en contraposición con la clara desaceleración de otros países de la eurozona. Sin embargo, este cortoplacismo no está exento de dudas puesto que no podemos olvidar que el famoso ‘plan E’ del temerario Zapatero nos llevó de la Champions League de la economía europea a segunda división.

Incrementar la presión fiscal en 66.000 millones de euros responde a subir los impuestos en 3.500 euros para cada familia de españoles, lo que pensado fríamente no tiene sentido alguno. Subir la carga fiscal de empresas y trabajadores para poder financiar a los pensionistas, no es un buen augurio para un país como España. Lo que necesita España es ver la inversión y el empleo como una oportunidad de futuro. ¡Queremos un buen futuro! Incentivar a las empresas con una bajada de impuestos es la base de la solución a los problemas de la economía española, puesto que podemos ver la necesidad de subir los impuestos para pagar las pensiones, o podemos ver la necesidad de bajar los impuestos para fomentar la inversión y el empleo, y de facto reducir los pensionistas.

Yo me decanto obviamente como Mr. Market por la segunda opción. No podemos construir el futuro sin una reforma profunda de los procesos económicos y menos podemos caer en la tentación de volver a cometer los errores del pasado señores, tirando de gasto y deuda en lugar de hacerlo de reformas estructurales, bajadas de impuestos y porque no, consolidar un modelo liberal reformista y revolucionario que siente de verdad un precedente en una Europa sumida en la carga fiscal y la excesiva burocracia. ¡Lo cual detesto!

El próximo 8 abril España está llamada a las urnas en uno de los momentos más importantes de nuestra generación. Tenemos la oportunidad de decidir si queremos continuar con la “política del derroche” o plantearnos nuevos escenarios que sean positivos para los que somos empresarios y los que son trabajadores de este país por igual, y que ello de facto ayude a los más necesitados puesto que como les decía podemos pensar en llenar la hucha de la Seguridad Social estrangulando el flujo de riqueza de este país, que son las PYMES, o llenar las arcas mediante la reducción de pensiones por desempleo creando empleo de calidad.

Pensar que el Estado mediante el derroche de la riqueza de este país sea quien nos saque de los problemas, es de facto un craso error ya que, como decía mi admirada Margaret Thatche, el recurso más importante de una nación son las personas y la misión del Estado debe centrarse exclusivamente en sentar las bases para que sea el propio talento de dichas personas el que florezca, y de eso en España ¡tenemos y mucho!

Gisela Turazzini es CEO de Blackbird Broker

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