Escándalo en la SEPI

La planta de Alcoa en Lugo está abocada al cierre, salvo milagro, tras dejarla tirada el Gobierno

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Protestas de trabajadores de Alcoa

La última planta del gigante del aluminio Alcoa en España, la de San Cibrao en Lugo, está abocada al cierre, salvo un milagro in extremis, después de que el Gobierno la haya dejado tirada. El jueves confirmó que la SEPI incumplirá su compromiso de comprar la instalación para revenderla, lo que dejará sin opciones a sus 500 empleados (más otros tantos puestos de trabajo indirectos) y destrozará la economía de la comarca gallega de A Mariña.

Fuentes conocedoras de la situación aseguran que el cierre es la salida más probable, llegados a este punto. Un cierre que ha perseguido siempre Alcoa -que asegura que la planta no es rentable-, y por eso planteó un ERE que anularon los tribunales en diciembre. Para evitarlo, el Gobierno se comprometió a que la SEPI negociaría la compra para posteriormente revenderla al conglomerado GFG Alliance (Liberty), en lo que se conoce como operación ‘back to back’. Por eso, ahora nadie entienda que incumpla ese compromiso, ya que no corría ningún riesgo al tener un comprador apalabrado.

¿Por qué? En esta marcha atrás, que adelantó OKDIARIO, ha sido decisiva la causa penal abierta por el rescate de la aerolínea de capital venezolano Plus Ultra, que ha provocado el temor en la SEPI a que cualquier operación pueda acabar también en los tribunales. Eso tiene paralizados los rescates de empresas desde marzo y también ha determinado la decisión de no comprar la planta de Alcoa.

El comité de empresa ha solicitado una reunión urgente con la Xunta de Galicia y con la ministra de Industria; el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo mostró ayer su disposición al encuentro, pero no hizo lo propio Reyes Maroto. Y aunque acudiera, se antoja casi imposible evitar el cierre si la SEPI no rectifica, algo que hoy por hoy no se plantea. Hay que recordar que los problemas derivan del alto precio de la luz en España que el Gobierno no quiso atajar a tiempo y que tampoco resolvió a última hora con el Estatuto del Consumidor Electrointensivo.

Alcoa rechaza vender a nadie que no sea la SEPI

La otra alternativa sería que Alcoa acceda a vender la planta directamente a un tercero. Pero la compañía norteamericana siempre ha rechazado hacerlo porque lo que realmente quiere es cerrar la planta. Pero aceptó vender exclusivamente a la SEPI ante las presiones del Gobierno de Pedro Sánchez y de la Xunta. La solución parecía perfecta porque el holding público no asumía riesgo, puesto que compraría con la garantía de tener una empresa industrial interesada a la que revenderla.

Pero si Alcoa no tenía intención de vender directamente a GFG desde el principio, ahora menos aún después de la sentencia de la Audiencia Nacional que le condena a cumplir las condiciones de los despidos y de recolocación externa en los términos que se fijaron en 2019 en las plantas de Avilés y A Coruña, vendidas al fondo Parter. El tribunal considera que ni Parter ni el posterior comprador al que éste revendió las instalaciones, el Grupo Riesgo, cumplen «mínimamente el perfil de comprador serio, solvente y riguroso». Después de esto, Alcoa no va a arriesgarse a que le vuelva a pasar lo mismo con la de San Cibrao.

La cosa se complica más con la implicación del dueño del conglomerado GFG, el magnate indio Sanjeev Gupta, en el escándalo de la quiebra de la financiera Greensill, donde se le acusa de utilizar facturas falsas para obtener préstamos.

La SEPI aseguró que existían otros posibles interesados en la planta aparte de GFG, como Aludium o Alibérico. El gigante del aluminio se abrió a considerarlos, pero siempre con la condición de que la transacción se hiciera a través de la SEPI, con lo cual estamos en las mismas. Sin la participación de la SEPI, el cierre parece inevitable.

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