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La banca traspasa más de 50.000 millones de ‘ladrillo’ en 2018 para mejorar su capital

La banca traspasa más de 50.000 millones de ‘ladrillo’ en 2018 para mejorar su capital
Sector inmobiliario

Los fondos permiten a las entidades bancarias liberar capital para otros usos

Cerberus, Blackstone y Lone Star son los fondos que más activos están recogiendo

Los bancos españoles cerrarán el año con más de 50.000 millones de activos inmobiliarios traspasados a fondos, unas operaciones que les permite sacar el ladrillo de su balances y de esta forma liberar capital. Durante los últimos meses tanto el BCE como el Banco de España habían avisado a la banca española de que tenía que ‘desaguar’ ladrillo tóxico, lo cual incluye tanto activos inmobiliarios como hipotecas de dudoso cobro. Y dicho y hecho, las grandes entidades de la banca lo han hecho.

Sin duda la mayor de estas operaciones la ha gestionado Banco Santander con los activos inmobiliarios de Banco Popular. La operación se estuvo negociando durante casi un año y se cerró en marzo de 2018: 30.000 millones de euros del ‘Popu’ traspasó el banco de Ana Botín al fondo inmobiliario norteamericano presidido por Claudio Boada en España. Esta operación ha supuesto un antes y un después y ha colocado a Blackstone como el principal ‘casero’ de España pues también adquirió Testa (propiedad de Merlin, BBVA y Santander).

Cerrado en octubre, BBVA traspasó al fondo Cerberus 13.000 millones de euros de valor bruto contable en activos, que el fondo norteamericano le tasó en 5.000 millones. Mediante la creación de una sociedad conjunta, el banco presidido todavía por Francisco González se deshizo del 80% de su riesgo inmobiliario. Con un descuento de más del 60%, que ya había provisionado, BBVA se quitó del balance 78.000 inmuebles.

Otro importante actor de la banca española, Banco Sabadell, consiguió colocar 9.100 millones de activos inmobiliarios al mejor postor. En este caso la puja se produjo entre Blackstone y Cerberus, siendo este último el ganador. De nuevo el mismo modelo que con BBVA: una sociedad conjunta participada al 80% por el fondo y al 20% por el banco. Además, Sabadell ha colocado en los últimos días al grupo sueco Intrum su ‘servicer’ Solvia. Se trata de una empresa encargada de realizar servicios inmobiliarios que no tiene inmuebles en propiedad.

En junio, Caixabank anunciaba el traspaso al fondo Lone Star de la mayor parte de sus activos inmobiliarios, que se valoraron en 7.000 millones de euros con un valor bruto de unos 12.800. La venta incluía dentro de sí al servicer ‘Servihábitat’, que no obstante seguirá prestando servicio durante cinco años a los activos inmobiliarios que se ha quedado Lone Star.

Bankia, con su anuncio de este lunes de que vende 3.070 millones de euros al fondo de inversión Lone Star, se ha sumado a esta corriente de soltar activos improductivos inmobiliarios. El banco nacionalizado ya descargó gran parte de su ‘ladrillo’ en Sareb en 2012, después de ser nacionalizada. Más de 22.000 millones de euros fue el valor contable de ese traspaso que permitió sanear un banco que se encontraba zombi debido al peso de los activos inmobiliarios a precios muy por encima del precio real de mercado.

Aunque esta operación no ha gustado en Podemos, y ha sido criticada por su número 2 Pablo Echenique, que incluso ha pedido al gobierno que destituya al presidente Jose Ignacio Goirigolzarri por realizar esta venta, lo cierto es que el desagüe de ladrillo es una buena señal para las entidades financieras, que en ocasiones han firmado estos acuerdos con los fondos incluso con posibilidad de volver a tener los activos en el futuro.

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