Elena Burillo, agricultora y ganadera aragonesa (26 años): «Empiezo a trabajar a las 7 y acabo a las 22, pero aquí es donde soy feliz»
Elena Burillo es una agricultora y ganadera aragonesa de 26 años que ha decidido hacer del campo su forma de vida. Sus jornadas pueden empezar a las 7:00 y terminar a las 22:00, pero la joven ha encontrado en el sector primario su verdadera vocación y una manera de contribuir al futuro del campo español.
Con 26 años, esta joven de María de Huerva (Zaragoza) combina su actividad agrícola y ganadera con sus estudios de Ingeniería Agroalimentaria. Su día a día está marcado por largas jornadas, incertidumbre económica y meteorológica, pero también por una firme decisión: continuar vinculada al campo y ayudar a modernizarlo.
Cómo es la jornada laboral de Elena Burillo en el campo aragonés
La jornada laboral de Elena comienza habitualmente a las 7:00 y puede prolongarse hasta las 22:00. Son alrededor de 15 horas dedicadas a una actividad que, según explica, no entiende de horarios ni de descansos. «Es un trabajo duro, sin horarios, sin días libres», resume al hablar de su día a día en su cuenta de TikTok @agroburi.
Su trabajo combina la gestión de más de 200 ovejas con varias hectáreas de cereal. A la exigencia física se suma una incertidumbre que forma parte de la actividad agrícola y ganadera: nunca existe una garantía de ingresos estable.
La meteorología es uno de los principales factores que pueden cambiar el resultado de una campaña. Una falta de lluvia puede echar por tierra el trabajo realizado durante meses. «De repente no llueve y lo pierdes todo», explica Elena al describir la vulnerabilidad de quienes dependen directamente del clima.
Los precios también generan incertidumbre. El agricultor puede llevar su producción al mercado sin saber exactamente cuánto recibirá por ella. A esto se añaden los préstamos y las inversiones necesarias para poner en marcha una explotación, especialmente durante los primeros años.
Según cuenta Elena, al principio «lo normal es que solo pongas dinero». Por eso, considera que uno de los grandes obstáculos para quienes quieren empezar en el sector primario no está necesariamente en aprender a cultivar o cuidar animales, sino en conseguir entrar en el propio negocio.
El reto de empezar en la agricultura cuando faltan tierras y financiación
Para Elena, uno de los problemas principales a los que se enfrentan los jóvenes que quieren dedicarse a la agricultura y la ganadería es el acceso a los recursos necesarios para comenzar.
Encontrar tierras disponibles puede resultar especialmente complicado. A ello se suma el acceso a la financiación y el elevado nivel de inversión que requiere iniciar una actividad agrícola o ganadera.
La joven también observa que las condiciones económicas del campo han cambiado. «Antes se vivía con 20 hectáreas, ahora necesitas 200», explica al referirse a la necesidad de alcanzar una mayor escala para que una explotación pueda resultar rentable.
Por eso, considera que el relevo generacional no puede depender únicamente del esfuerzo individual de quienes quieren quedarse en los pueblos. Elena defiende la necesidad de contar con estrategias institucionales que ayuden a facilitar la incorporación de jóvenes al sector, incluidas las impulsadas desde la Unión Europea.
Su propia trayectoria demuestra que llegar hasta ahí tampoco fue algo evidente. Después de terminar sus estudios iniciales, Elena se preparó para acceder a la Policía Nacional. Sin embargo, acabó descubriendo que su verdadera vocación estaba en el campo y decidió apostar por la actividad familiar.
En 2021 tomó la decisión de quedarse en el negocio familiar. Desde entonces, ha incorporado conocimientos vinculados con la ganadería regenerativa y prácticas sostenibles destinadas a cuidar la tierra, al mismo tiempo que continúa formándose como especialista en agricultura y ganadería regenerativa.
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