Economía

El cemento español cada vez menos competitivo: las exportaciones se hunden a la mitad en dos décadas

El cemento español cada vez es menos competitivo. Los altos costes eléctricos que tienen que asumir las empresas productoras de cemento y los impuestos europeos sobre el CO2 impiden al polvo gris competir con otros países del entorno en igualdad de condiciones. Como consecuencia, las exportaciones se van reduciendo año tras año. Tanto es así, que en las últimas dos décadas la exportaciones de cemento se ha hundido más de la mitad.

En 1983 España fue el mayor país exportador de cemento del mundo. Vendió 13,2 millones de toneladas -el máximo de la serie histórica-, pero en 2019 las exportaciones se han reducido hasta los 6,2 millones de toneladas. A lo largo de esos más de 20 años, se produce un punto de inflexión definitivo: la crisis financiera de 2008. Antes de la crisis, entre 2006 y 2007, España llegó a ser el segundo mayor importador de cemento del mundo. Todo el sistema de producción era incapaz de abastecer la demanda nacional. Sin embargo, después de la crisis, la demanda nacional se hundió y los fabricantes de cemento utilizaron toda su capacidad disponible para exportar.

Otra fecha clave es el 2014. Por aquel entonces, los costes eléctricos en España se dispararon de forma «absolutamente flagrante» respecto a Europa, según denuncia Oficemen, castigando duramente a las exportaciones de cemento, que cerraron el año en el entorno de los 9,5 millones de toneladas. Ese año comenzó el descenso paulatino más reciente de las exportaciones de polvo gris, y lo peor es que seguirán bajando.

Los últimos datos elaborados por la patronal cementera Oficemen desvelan que en el mes de septiembre las exportaciones se redujeron un 16,5%, rompiendo con la subida experimentada en julio y agosto. La patronal cementera define el crecimiento de verano como «un comportamiento anormal» donde se produjeron «algunas oportunidades exportadoras» en un contexto de crisis mundial. En 2020, las exportaciones caen un 13,5% en el año móvil y un 8% en el acumulado del año, mientras que las importaciones han subido un 21%, lo que deja a la balanza comercial en una situación preocupante.

A pesar de ese descenso de las exportaciones, España todavía es el principal vendedor de cemento de la Unión Europea fuera de sus fronteras, aunque el descenso de los últimos meses ha provocado que países europeos como Grecia o Portugal se aproximen a sus niveles de exportación. Sin embargo, la mayor amenaza de España en la cuenca mediterránea es Turquía, que suma más de dos terceras partes de la capacidad de producción de cemento que tiene toda Europa. «Turquía tienen una capacidad competidora muy fuerte, ya que no juega con las reglas de la Unión Europea. El país está preparado para desplazar a España del mercado. Será un actor muy poderoso en el negocio cementero de Europa, no sólo sustituyendo exportaciones, sino también exportando a Europa», advierten desde el sector cementero.

El consumo se hunde un 11,6% en el tercer trimestre 

El consumo de cemento en España ha bajado un 11,6% al cierre del tercer trimestre, lo que sitúa el consumo del acumulado del año en algo más de 9,8 millones de toneladas. Este resultado supone una disminución de i 1,3 millones de toneladas respecto al mismo período del año anterior.

La última estadística de Oficemen también confirma que el consumo de cemento ha crecido un 0,9% en septiembre, lo que supone 10.000 toneladas más respecto a septiembre del año pasado. «Este leve valor positivo, no cambia la tendencia fuertemente negativa del año, y que, probablemente haga que cerremos el ejercicio 2020 con una caída del 11%, situándolo en 13,1 millones de toneladas, frente a los 14,7 millones de toneladas del año 2019», explicaban desde Oficemen.