Tsitsipas vuelve a perder los papeles e insulta a su padre en pleno partido: «Vete a la mierda, bastardo»
El griego sigue sin dominar su cabeza ni saber gestionar sus emociones en pista
Venció a Kypson, pero le dedicó una lista de piropos a Apostolos, su padre y entrenador
Stefanos Tsitsipas vive sumido en una montaña rusa, tanto tenísticamente como personalmente. Llegó a ser el número tres del mundo y alcanzar dos finales de Grand Slam allá por 2021, a sus tiernos 23 años. Su tenis dibujaba como una alternativa al Big Three, pero se ha dejado ir por sus fantasmas. Los últimos han reaparecido en el Mutua Madrid Open, para disgusto de su padre.
El griego es un tipo peculiar. Venció a Patrick Kypson en el tie break -agónico- del tercer set. Un final que refleja su situación. Camina 80 del mundo, alejado de donde le situaban las expectativas y con más sombras que luces en el último lustro. En Madrid fue Apostolos, su padre y entrenador, la diana de sus dardos. «Bastardo, pedazo de bastardo, vete a la mierda, imbécil, que te jodan, idiota, estúpido», llegó a decirle en un momento de frustración.
Es el último episodio de la serie dramática y paternofilial que protagonizan ambos. Padre e hijo, profesor y alumno. Han mantenido muchas desavenencias en los últimos años. Idas y venidas como entrenador y jugador hasta el punto de que Tsitsipas le dedicara un libro de piropos. «Siento que he perdido el tiempo al seguir con los mismos métodos, no me he desarrollado como jugador», afirmó tras la última ruptura con su padre.
Fue el pasado mes de agosto cuando Tsitsipas optó por retomar su relación profesional con su padre como entrenador, después de haberla interrumpido anteriormente por discrepancias en los métodos de trabajo. Sin embargo, ante un empeoramiento de sus resultados deportivos, el jugador decidió volver a confiar en él para dirigir su preparación. «Es intentar conectar con la persona que más se preocupa por mí, que está dispuesta a pasar las horas que hagan falta sobre la pista, intentando prepararme lo mejor posible», dijo entonces. De insultos a piropos en poco tiempo, red flag de relación tóxica.
«Siento que no tuve la paciencia suficiente. He crecido desde entonces y él también lo ha hecho. Siento que su percepción sobre ciertas cosas ha cambiado a mejor. Espero que podamos seguir trabajando juntos y que nos escuchemos mutuamente», añadió en agosto de 2025. La imagen de Tsitsipas en el Mutua Madrid Open 2026 ha reabierto el debate sobre su figura. A sus 29 años, todavía está a tiempo, pero todo pasa muy rápido.