Tenis: US Open 2026

Sorpresón en el US Open: Djokovic cae eliminado en primera ronda tras sufrir vómitos y se va llorando

El serbio cae eliminado tras sufrir un calvario de casi cuatro horas y media ante Navone

No quedaba fuera en primera ronda de un Grand Slam desde 2006

Djokovic US Open
Djokovic, tendido en el suelo durante su partido contra Navone. (Getty)

Es la secuencia de un ocaso. Novak Djokovic, a sus casi 40 primaveras, deambula por la Arthur Ashe hasta vomitar, llorar y caer derrotado a las primeras de cambio tras casi cuatro horas y media de partido. No caía en su debut en un Grand Slam desde el Open de Australia de 2006, hace más de dos décadas. Djokovic se despide superado (7-6, 5-7, 4-6, 6-2, 6-1) por Navone y por su cuerpo, el mismo que ha llevado la contraria al tiempo durante muchos años y que ahora se diluye.

Su eterna insubordinación se agrieta y duele verlo. Acabó la noche a merced de Navone. Un martirio para el serbio; fuegos artificiales para el argentino. Saber ganar se demuestra cuando uno pierde. Y Djokovic, que había llorado de impotencia en pleno partido y sufrido vómitos, fue a la red con una sonrisa a estrechar la mano de Navone. Leyenda. Fue un partido de montaña rusa. De verse abajo en el primer set, a apuntarse los dos siguientes y tener break a favor en el definitivo.

Sin embargo, termina claudicando con estrépito tras un fundido a negro en toda regla. Al otro lado de la red, Navone detecta el progresivo agotamiento del serbio y ataca. Es entonces cuando le endosa un parcial de 11 juegos a uno y encarga la siguiente ronda. ¿Ahora qué? La derrota es de esas que obligan a la reflexión, por el qué y el cuándo. En primera ronda y en el momento en que su físico genera más incertidumbre que nunca. Jamás había cedido en primera ronda del US Open hasta este domingo.

En la grada, el sentir era que iba a salir del embrollo como tantas ocasiones, pero esta vez era diferente. Hace dos semanas su cuerpo también dijo basta. En Cincinnati colapsó ante el calor y la humedad. Ganó el primer set y de ahí se fundió a negro. Vómitos, calambres, tiempos médicos… Djokovic buscó el medicamento en todos lados, pero nada encontró. Tirante maximizó sus oportunidades y remontó el partido. De la Arthur Ashe se marchó agradecido y pidiendo disculpas. ¿Habrá sido su último baile en Nueva York?

«No sé si este problema lo pudo solucionar. Lo estoy intentando. Ya veremos. Mee sentía fatal en la cancha. Es algo que, por desgracia, he arrastrado prácticamente en todos los partidos de este año. Ya sabes, vómitos, un problema serio. Y entonces todo mi cuerpo empieza a fallar, con calambres y dolor. Al final, la espalda y el hombro me fallaron, y no pude terminar el partido. Pensé en abandonar el partido, pero gané un set y luego otro y pensé ‘hay una oportunidad’. No quería rendirme», explicó Djokovic, el lobo al que se le apaga el aullido.

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