Rafa Jódar disipa las dudas y arrasa en su debut en Wimbledon
El madrileño pasa por encima de Felix Gill, tenista local invitado por la organización
Deja atrás las molestias abdominales que le privaron de disputar Queen's y Eastbourne
Consigue Jódar ganar en su debut como profesional en Wimbledon
Nace de cara este Wimbledon para Rafa Jódar. «¡Vamos!», brama al cielo de Londres, despejado pero tórrido, con la mirada dirigida a una esquina de la pista. Ahí está su padre, que aplaude al tiempo que asiente. Los Jódar son de pocas palabras y máxima conexión. El hijo ha despachado en apenas dos horas y sin ceder set alguno (6-3, 6-3, 7-5) a Felix Gill, tenista local invitado por la organización. El All England Lawn Tennis Club ya conoce al español. Welcome, Jódar.
Venía Rafa Jódar de una inactividad de casi un mes —se perdió Queens y Eastbourne por una lesión abdominal— inusual para él, que había jugado todo en los cinco meses del año. Trastocó su hoja de ruta, que pasaba por sumar partidos sobre hierba en las piernas, y la transformó en inacción. Decidió parar, rearmarse y volver con garantías. Y tenía razón. Vaya si la tenía, que le pregunten a Gill, todo voluntad, pero superado de principio a fin.
Su primer golpe, un saque directo, fue una declaración de intenciones. ‘Ya estoy aquí’. Ni rastro de dolencias abdominales que dificultan el servicio. Jódar catapultó constantemente. Imposible para Gill, un tenista más ancho que alto al que se le atragantaba el intercambio de golpes. Lo fio todo a su saque, o mejor dicho, a sus primeros saques. Solo así logró retener el servicio. No tenía armas cuando jugaba con segundos o el punto se iba al cuerpo a cuerpo.
El primer día en Wimbledon nunca es fácil. El cambio de superficie tan abrupto presenta dificultades para adaptarse a la movilidad de pelota. Sobre el pasto bota bajo y rápido, favoreciendo el saque y volea. Por ello se suelen producir sorpresas sobre hierba, pero Jódar, el tenista más joven del cuadro masculino, rezuma adaptación por los cuatro costados. Su juego plano lo le facilita la situación y se la complica a Gill, que suelta algún ‘Oh my God’ cuando la tesitura le obstaculiza.
En media hora se apunta Jódar el primer set y se viene arriba. Suelta su primer ‘vamos’ y se suelta él. Sigue siendo un martillo al servicio, aprieta más al resto y consigue mayor profundidad. Gill estaba en un brete porque la segunda manga también se la llevó el español. Ya en el borde del precipicio, el británico debió pensar ‘de perdidos al río’ y se creció. Fluyó su derecha y arañó un break. Apagó el sofocón un Jódar muy seguro de su tenis y precintó el partido con una rotura. Wimbledon ya le pone cara a Jódar. Welcome, Rafa.