Neymar pide al Barça que le fiche a un amigo

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Neymar quiere que el Barcelona incorpore a un brasileño de su máxima confianza.
Francisco Rabadán
  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

A simple vista puede parecer un capricho de estrella, un estado mental banal de alguien inmaduro. Viendo la situación con perspectiva, sin embargo, uno entra en razón y ve que lo que le pide Neymar al Barcelona no es para nada descabellado: que le fiche un amigo, un socio, un confidente…

Desde que Dani Alves decidió marcharse del Barça, Neymar se ha sentido muy sólo. El lateral era su compañero de habitación, el hombre que tenía hilo directo con los capitanes si algo no le gustaba y le hacía sentír que tenía una voz. Ahora todo eso se ha difuminado.

Pese a que el brasileño no tiene mala sintonía con sus compañeros, se siente huérfano de alguien con el que hablar y poder expresarse, un compinche. Messi siempre tuvo esa persona a su disposición desde que está en el club culé. En categorías de formación, Cesc Fábregas y él fueron uña y carne, en los albores de su carrera el portero José Manuel Pinto fue su máximo apoyo y desde que llegase en el verano de 2014 Luis Suárez ha hecho las veces de su hermano y protector.

Neymar se ve desamparado en este papel. Para él no hay ningún brasileño en la plantilla del Barcelona –a Rafinha le considera más español que carioca– y no tiene a nadie con el que tenga una relación de máxima confianza. Si fuera por Ney, enchufaría a uno de sus amigos del grupo de los ‘Toiss’ para que le hiciese compañía en los viajes y las concentraciones, aunque sabe que eso es un imposible.

Por eso, el jugador no se ruboriza a la hora de recomendar jugadores brasileños para el Barcelona y decir públicamente que «estaría bien tener un amigo cerca», en referencia al posible interés del equipo culé por Paulinho. Previamente a las negociaciones por el centrocampista del Guangzhou, el club se interesó por el ex cuñado de Neymar, Lucas Lima, también representado por el padre del jugador. En el caso Paulinho, 13 millones de euros separan a los clubes, una nimiedad para el entorno del delantero.

El Barcelona acepta la queja de Neymar porque considera que tiene razón y en la medida de las posibilidades económicas favorece la llegada de un futbolista del gusto del brasileño. El gran problema que hay es el escaso mercado que hay en la actualidad que pueda interesar al club culé y que algunos directivos desconfían de que la llegada de un amigo pueda ayudar a la mejora del rendimiento del jugador. Paulinho puede ser el hombre clave para que el jugador recupere la sonrisa.

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