Derrota a Khachanov y empata la serie a falta del dobles

Nadal acude al rescate de España

Rafael Nadal le dio la primera victoria a España en la Copa Davis, después de derrotar a Karen Khachanov en un encuentro en el que la agresividad de los golpes del manacorense marcó la diferencia. España empata la eliminatoria y provoca que el dobles sea el que dicte sentencia.

Nadal
Nadal celebra un punto ante Khachanov (Alberto Simón)

En una competición como la nueva Copa Davis, el abismo está mucho más cerca de lo que puede parecer para una selección. Cualquier favorita se puede quedar fuera y España se vio en esa tesitura con la derrota de Roberto Bautista ante Andrey Rublev. Un tropiezo más y el milagro se convertiría en una necesidad para el combinado nacional, pero como casi siempre, Rafael Nadal acudió al rescate. El número uno del mundo asumió la responsabilidad de devolver a la lucha a su país y acabó con la resistencia de Karen Khachanov (6-3, 7-6) con su versión más agresiva sobre el tapete madrileño.

Rafa se midió a un bombardero cuyos misiles podían tirarle –a él y a España– del alambre en el que se mantenía tras el primer punto de la eliminatoria, pero el manacorense respondió dando de su propia medicina a Khachanov hasta descolocarle, y con servicios por encima de los 210 kilómetros por hora. Así se fraguó la victoria en un primer set en el que Nadal entró con un breve tanteo para acelerar la máquina con un break determinante.

Khachanov no pudo volver al partido en la manga debido al empuje de los aficionados, más volcados si cabe que con Bautista, y de la potencia de los golpes de Rafa, que pareció por momentos el bombardero que se presumía que sería Karen en la Caja Mágica. El 6-3 dejaba a Nadal a un paso de darle el primer triunfo a España, pero lo sucedido en la previa invitaba a la moderación dentro del optimismo.

Los seis aces de Nadal en el primer set, unidos a una exuberancia física que confirmaba su plenitud en este aspecto, ejercían de contrapeso, convirtiendo en imposible la derrota del manacorense en la mente de los espectadores. El reloj avanzaba de la mano de los juegos, con igualdad máxima debido al talento de un Khachanov que miraba de tú a tú a Rafa, sin amilanarse, sin ceder un mínimo. De la solidez del ruso dependerían muchas de sus opciones de mantenerse vivo en el choque.

La Caja Mágica se había convertido en una caldera a pesar de ser un martes laborable y más de las 11 de la noche. Khachanov no cedía y Nadal no estaba por la labor de marcharse a un tercer set que alargara –aún más– el after en que se había convertido la serie. El tie break iba a ejercer, por segunda vez en dos partidos, su derecho a botar a alguno de los contendientes, y en este caso, la moneda de la victoria iba a caer del lado de España, que se llevaba la cara, el triunfo y la posibilidad de seguir vivo en el dobles. Y todo, una vez más, gracias a Rafael Nadal.

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