Muere en extrañas circunstancias en su celda el culturista que asesinó a puñaladas a un chica al azar
Conmoción en el mundo del culturismo y la sociedad brasileña en general
Tras conocerse la muerte de Wenderson de Souza, el ex campeón de culturismo
Acusado años atrás del brutal asesinato de Carla Fabrete

Conmoción en el mundo del culturismo y la sociedad brasileña en general tras conocerse la muerte de Wenderson de Souza, el ex campeón de culturismo que fue acusado años atrás del brutal asesinato de Carla Fabrete. De Souza, quien aguardaba el juicio por el crimen, falleció en la cárcel en circunstancias que han sido calificadas como extrañas y que han desatado una ola de especulaciones y teorías sobre lo ocurrido en su celda.
El asesinato de Carla Fabrete conmocionó a Brasil por la brutalidad del ataque y la aparente aleatoriedad con la que se produjo. La joven, de apenas 23 años, fue apuñalada repetidamente por De Souza en plena vía pública sin ninguna razón aparente. Testigos presenciales aseguraron que el culturista, de gran envergadura y conocido por su agresividad, atacó a la mujer de manera repentina y sin provocación alguna. Los intentos por salvar a Carla fueron en vano, y su muerte generó una ola de indignación en la sociedad.
Temor a Wenderson de Souza
Desde su detención, Wenderson de Souza se convirtió en un símbolo del peligro que puede representar la combinación de una fuerza física descomunal y una inestabilidad mental no tratada. En su historial, había antecedentes de problemas de conducta, episodios de violencia y altercados con la ley, aunque nunca antes había cometido un crimen tan atroz como el asesinato de Fabrete.
De Souza, quien había sido campeón en diversas competiciones de culturismo, era una figura conocida en el ámbito deportivo. Sin embargo, detrás de su imponente físico, se escondía una personalidad conflictiva y, según algunos allegados, episodios de comportamiento errático. Algunos especialistas han señalado que el consumo de sustancias anabolizantes y estimulantes podría haber influido en su conducta agresiva y en la falta de control de sus impulsos.
Su estancia en la cárcel ha estado marcada por varios incidentes. Fuentes penitenciarias señalaron que era un recluso problemático, con frecuentes enfrentamientos con otros presos y ataques de ira que ponían en riesgo su seguridad y la de los demás. De Souza fue trasladado en varias ocasiones a celdas de aislamiento para evitar conflictos, pero su comportamiento impredecible seguía siendo una preocupación para las autoridades.
La noticia de su muerte en prisión ha dejado más preguntas que respuestas. Según el informe oficial, su cuerpo fue hallado sin vida en su celda en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. No se encontraron signos evidentes de violencia en su cuerpo, lo que ha llevado a las autoridades a considerar varias hipótesis, desde un posible suicidio hasta la participación de terceros en su fallecimiento. La autopsia determinará la causa exacta de su muerte, pero hasta el momento, las especulaciones no han cesado.
Algunos rumores apuntan a que podría haber sido víctima de una venganza dentro de la prisión, ya que su crimen generó un gran rechazo entre los internos. Otros sostienen que su estado mental se deterioró hasta el punto de llevarlo a atentar contra su propia vida. También se ha hablado de la posibilidad de que haya sufrido una sobredosis de alguna sustancia ilícita obtenida en la cárcel, una problemática recurrente en muchos centros penitenciarios. La familia de Carla Fabrete ha manifestado que, aunque la muerte de De Souza no les devuelve a su hija, sienten que se ha cerrado un capítulo doloroso. «No sentimos alegría ni alivio, pero al menos ya no representa un peligro para nadie más», declaró la madre de la joven asesinada.