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17 años sin un finalista español que no sea Nadal

Carreño vuelve a desafiar a la historia en el US Open

Pablo Carreño se mide a Alexander Zverev en semifinales del US Open 2020. El tenista asturiano es la gran revelación del torneo y a sus 29 años, se enfrenta a la segunda oportunidad de su carrera de hacer historia y colarse en la final de un Grand Slam

  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

«Si vuelvo a estar en semifinales es porque tengo el nivel». Pablo Carreño es un tenista acostumbrado a justificar sus triunfos, a pesar de que su palmarés está conformado por resultados de éxito en los torneos más granados y que su longeva trayectoria, a los 29 años, impide la categorización de sorpresa o jugador con una sola temporada de éxito. Por segunda vez en su carrera, el asturiano pisa las semifinales de un Grand Slam, de nuevo el US Open y de nuevo asomándose a la posibilidad de lograr un hito histórico para el tenis español, con Alexander Zverev como último escollo.

Hay que retrotraerse a 2003 para ver a un finalista español –Juan Carlos Ferrero– en el US Open no llamado Rafael Nadal. El cuatro veces campeón en Flushing Meadows eclipsa con su inabordable talento a una generación notable, y en la que Carreño tiene mucho que decir. Casi siempre con el rol de tapado, el asturiano ha logrado sobre el cemento estadounidense algunos de los mejores resultados de su carrera. Ya lo demostró en 2017 al plantarse en unas semis en las que cedió frente a Kevin Anderson y vuelve tres años después, más veterano y experimentado, y callando las bocas –saludos, Kyrgios– de aquellos que tratan de quitar merecimientos a uno de los tenistas más sólidos del circuito.

Nadie, o prácticamente nadie podía esperar un rendimiento de tal nivel por parte de Carreño en este US Open. El inicio del gijonés, apurando los cinco sets ante un semi desconocido como Uchiyama, no sirvió como réplica, así como tampoco sus apabullantes victorias frente a Krueger o Berankis. La llegada del máximo nivel en octavos, con Djokovic como rival, escondió un gran inicio de partido de Pablo, que servía para apuntarse el primer set cuando Nole agredió –involuntariamente– a una juez de línea, autoexpulsandose del torneo.

Todos los focos fueron a parar a Nole y, en menor medida, a la árbitro auxiliar, pero Carreño merecía más protagonismo y lo demostró en el duelo de cuartos de final. Shapovalov era claro favorito, por sensaciones e incluso carisma, pero Pablo supo sufrir y hacer gala de su experiencia –era el más veterano de los cuartofinalistas– para apuntarse un partido épico y volver a saludar a las semifinales en Flushing Meadows.

Zverev, con Ferrer y la presión de su lado

En la teoría Zverev, rival de Carreño en semifinales, cuenta con la inmensa mayoría de papeletas para entrar en la final del domingo en Nueva York. El alemán tiene mayores condiciones, adaptabilidad a la pista e incluso un amigo de Carreño como entrenador, David Ferrer. El de Jávea es amigo personal de Pablo, pero en esta ocasión estará en el otro bando, el de la presión, esa que el asturiano ha sabido gestionar con maestría en ocasiones y que no es el mejor aliado de Zverev, ‘obligado’ a llegar por fin a una final de Grand Slam, su cuenta pendiente.

Sascha cuenta con un tope histórico en Nueva York de cuarta ronda, cosechada en 2019 pero insuficiente para un tenista de la calidad del alemán. Ahora, en semifinales, espera que no le traicionen los nervios como en otras citas en un grande. El otrora referencia de la next Gen se ha dejado comer la tostada, y más allá de su servicio, no ha encontrado constante en el torneo que permita asegurar su triunfo ante un Carreño que va a más, y que ya sabe lo que es lidiar con un escenario mayor como la Arthur Ashe en toda una semifinal de US Open.