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Álex Quintanilla, el jugador del Ibiza que salva vidas con sus respiradores mecánicos

El jugador del Ibiza Álex Quintanilla ha liderado el diseño y desarrollo técnico de un sistema inventado por el doctor Picazo para construir respiradores mecánicos.

Hace unas semanas Álex Quintanilla (Bilbao, 1990), cuando la sociedad no estaba confinada y los hospitales colapsados por culpa del coronavirus, era el central del Ibiza, club que milita en el Grupo III de Segunda División B. Ahora, en momentos de crisis, alterna los entrenamientos que su equipo organiza para que los jugadores hagan en casa con la creación de un respirador que pueda salvar vidas en la lucha contra el coronavirus.

Ingeniero industrial y especialista en fluidos, Quintanilla ha liderado el diseño y desarrollo técnico de un sistema inventado por el doctor Picazo para construir respiradores mecánicos que ayuden a los centros hospitalarios a luchar contra la pandemia.

En un equipo liderado por el doctor Lucas Picazo, ex director médico del Hospital Puerta del Mar de Cádiz y miembro de su Unidad de Cuidados Intensivos durante 41 años, un grupo de jóvenes entre los que está el jugador del Ibiza ha impulsado un proyecto de respirador mecánico inventado en 1995.

Su hija Lucía Picazo y su compañero Francisco Parrilla, médicos de la UCI del Hospital del Mar en Barcelona, han sido los responsables médicos a pie de campo que han gestionado todas las pruebas necesarias para que VentiJet, nombre del aparato, sea una realidad.

“Yo he sido un poco la cabeza y por ser futbolista soy un poco más visible, pero hemos trabajado 15 personas en este proyecto y me gustaría dar las gracias sobre todo a lo médicos, que son los que están salvando vidas y se juegan el tipo en condiciones un poco difíciles”, explica Álex a OKDIARIO.

El proyecto arrancó solamente hace 2 semanas y ya están en disposición de empezar a distribuirlo a los hospitales que lo necesiten a falta de una homologación que «se está agilizando». «Pero hay muchos tipos de respiradores y no pueden bajar el nivel de exigencia», añade. Una vez reciban el ansiado OK, aunque estén en ensayos clínicos lo podrán usar, ya que están convencidos de que “funciona muy bien en los pacientes de coronavirus”.

La capacidad de producción de estos respiradores es altísima y el coste muy asumible. “Es de 2.500 euros y los convencionales, que son más desarrollados, al final estos se hacen en dos semanas, valen 25.000 euros. Nuestra idea es que esté ahí en momentos de crisis”. De hecho, este precio ha llevado a otras naciones a fijarse en ellos. “También hablamos con otros países que están a la espera de la homologación. Sobre todo, países de Sudamérica que todavía no han llegado al pico y como son muy económicos les interesa”, explica Álex.

Por último, Álex quiere mandar un mensaje de apoyo a todos los sanitarios. “Nos han dado una lección. Cobran 16 euros brutos la hora médicos que se llevan preparando 12 años y tienen vidas en manos. Me gustaría aprovechar esta situación para decir que los aplausos no se pueden quedar en eso, hay que respaldarles, apoyarles y que esto tiene que cambiar. No sé si tenemos buena sanidad, pero sí buenos sanitarios. Una gente que está hecha de otra pasta”, comenta.

Como consecuencia de los grandes sanitarios tenemos una gran sanidad. Ahora nos estamos dando cuenta del valor de esos médicos, gente que trabaja 100 horas a la semana. Tienen que ser más. Ellos también se tienen que reivindicar”, finaliza un jugador de fútbol diferente, que aunque prefiere dejar el mérito a los sanitarios, él también se merece esos aplausos que cada día a las 20:00 horas los españoles dedican a todos aquellos que están dando una lección para acabar con esta crisis.

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