Suena extraño pero los expertos en limpieza coinciden: para que las toallas queden suaves, jamás eches suavizante en el cajetín de la lavadora
Vinagre blanco o bicarbonato pueden servir para conseguir toallas más suaves al lavarlas
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El suavizante parece el producto más lógico que podemos usar cuando queremos sacar de la lavadora unas toallas suaves y con buen olor. Precisamente por eso es habitual añadirlo en cada colada sin plantearse que, en este caso, puede conseguir un resultado diferente al esperado.
Con los lavados, las toallas pueden volverse ásperas, acumular olores o perder parte de su capacidad para absorber el agua. Y utilizar más suavizante para intentar solucionarlo no siempre ayuda. Varias creadoras de contenido especializadas en limpieza y organización del hogar coinciden en recomendar que se prescinda de este producto al lavar las toallas. Orden con Paz, Isasaweis y Carol Méndez proponen alternativas como el vinagre blanco o el bicarbonato, además de prestar atención a la cantidad de detergente, la carga de la lavadora y el posterior secado.
Los expertos en limpieza coinciden: para que las toallas queden suaves, jamás eches suavizante
El problema tiene que ver con el efecto que puede producir el suavizante sobre el tejido. Isasaweis explica que este producto crea una película sobre las toallas que dificulta la absorción del agua. De ahí esa situación bastante común en la que una toalla puede resultar agradable al tacto y oler bien, pero no secar como debería. Por eso recomienda directamente eliminarlo de estas coladas. Es un consejo que, según cuenta, aprendió cuando trabajaba en la sección de hogar de El Corte Inglés y que mantiene desde entonces.
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En su lugar, utiliza media taza de bicarbonato en el compartimento del detergente. Con ello busca tanto suavizar las prendas como combatir los malos olores. El aroma, si se quiere añadir después, lo consigue mediante un spray para ropa cuando las toallas ya están secas. Isasaweis extiende la recomendación a otro tipo de prendas: la ropa deportiva. En este caso, advierte de que el suavizante puede afectar a las fibras y perjudicar la capacidad del tejido para absorber el sudor.
La misma idea aparece entre los consejos de Carol Méndez, especializada en orden y limpieza. Su recomendación para evitar que toallas y mantas terminen ásperas o apelmazadas también pasa por dejar de utilizar suavizante.
Vinagre blanco y poco detergente para conseguir unas toallas suaves
¿Y qué podemos poner entonces en la lavadora? Una de las alternativas que más se repite es el vinagre. Carol Méndez aconseja utilizar vinagre de limpieza en el cajetín en lugar del suavizante. Orden con Paz también recurre al vinagre blanco cuando lava sus toallas, aunque su método incluye algunos pasos más. El primero comienza antes incluso de poner en marcha la lavadora. Recomienda lavar las toallas por separado y no sobrecargar el tambor. Tampoco considera necesario utilizar grandes cantidades de detergente; al contrario, aconseja echar poco. Después utiliza vinagre blanco en sustitución del suavizante y selecciona un programa corto a 40 ºC.
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No llenar la lavadora hasta arriba tiene además una explicación práctica. Las toallas absorben bastante agua y necesitan espacio dentro del tambor para moverse durante el lavado. Meter demasiadas de una sola vez puede dificultar el proceso y favorecer que no queden como esperamos. Algo parecido ocurre con el detergente. Añadir más cantidad no equivale necesariamente a conseguir una limpieza mejor. Si quedan restos entre las fibras, el tacto de la toalla puede verse perjudicado.
El secado también importa para evitar que queden apelmazadas
El cuidado de las toallas no termina cuando se abre la puerta de la lavadora. Orden con Paz presta especial atención al secado y utiliza la secadora junto con bolas de secado. Según explica, añade una gota de aceite esencial a cada una de estas bolas antes de introducirlas. Con este sistema busca reducir el tiempo necesario para secar las toallas, evitar que se apelmacen y conseguir que mantengan un olor agradable. Las bolas se mueven entre las prendas mientras gira el tambor, separándolas durante el proceso. Es una opción diferente a intentar obtener el aroma mediante el suavizante durante el lavado.
Al final, las tres especialistas llegan al mismo punto aunque sus rutinas no sean idénticas. Una utiliza bicarbonato; otras recurren al vinagre y también aparecen recomendaciones como reducir el detergente, separar las toallas del resto de la ropa o utilizar bolas en la secadora. Lo que ninguna incluye en su método es el suavizante convencional. Ese producto que asociamos precisamente con conseguir prendas más agradables al tacto puede resultar poco apropiado para un tejido cuya principal función es absorber agua. Por eso, cuando una toalla empieza a secar peor o queda áspera después de varios lavados, echar todavía más suavizante puede no ser la solución. Revisar cuánto detergente utilizamos, no sobrecargar la lavadora y cuidar el secado son pequeños cambios que pueden ayudar a conservar mejor las toallas sin recurrir al producto que normalmente utilizaríamos para intentar ablandarlas.