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Según los psicólogos expertos las personas con baja inteligencia emocional repiten estas 4 frases muy a menudo

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Blanca Espada

Durante una discusión pueden decirse muchas cosas, aunque algunas frases puede que sean recurrentes como por ejemplo «Te lo dije», «Estás exagerando» o «No es culpa mía». Son expresiones que a veces surgen del enfado, pero que pueden pronunciarse también cuando no se sabe que otra cosa decir. El problema surge sin embargo, cuando es algo recurrente. Es decir, son frases que siempre se utilizan y que llevan a que se genere entonces una situación, por ejemplo de pareja, en la que ciertos temas no se toquen para evitar enfrentamientos.

La psicóloga clínica Cortney S. Warren ha querido hablar sobre este tipo de situaciones, poniendo además el foco sobre cuatro expresiones que pueden estar relacionadas con dificultades para gestionar las emociones. La especialista se refiere a quienes evitan asumir responsabilidades, necesitan demostrar constantemente que tienen razón o muestran poca consideración por lo que sienten los demás. No obstante, utilizar alguna de estas frases de manera puntual no significa tener baja inteligencia emocional. Lo que importa es la frecuencia con la que aparecen y cómo se comporta la persona cuando alguien intenta hablar con ella.

Según los psicólogos las personas con baja inteligencia emocional repiten estas frases muy a menudo

Reconocer una equivocación delante de otra persona puede resultar incómodo, especialmente cuando sabemos que nuestras decisiones han tenido consecuencias. Ante una crítica, algunos reaccionan justificándose de inmediato, sin escuchar siquiera lo que les están diciendo. Otros prefieren señalar los fallos ajenos para evitar hablar de los suyos. Es entonces cuando aparecen expresiones como «no es culpa mía» o «la culpa es tuya», dos respuestas que Warren relaciona con la dificultad para asumir responsabilidades.

Esta actitud puede provocar problemas tanto en el trabajo como en las relaciones personales. Si alguien nunca admite haberse equivocado, cualquier conversación termina convirtiéndose en una discusión sobre quién hizo las cosas mal. No se trata de aceptar acusaciones injustas ni de pedir perdón por todo, sino de reconocer cuándo hemos contribuido a un problema. También es importante escuchar las explicaciones de la otra persona antes de responder, algo que no siempre sucede cuando nos sentimos cuestionados.

«Te lo dije» o también, «otra vez tenía razón»

Pocas cosas molestan tanto como escuchar un «te lo dije» justo después de cometer un error ya que en ese momento, probablemente uno ya sea consciente de su equivocación y no necesite que nadie se la recuerde. Sin embargo, algunas personas aprovechan la ocasión para insistir en que habían advertido de lo que podía pasar.

Warren también menciona la expresión «otra vez tenía razón», que responde a una actitud similar. El problema no es haber acertado ni recordar un consejo anterior, sino utilizar el error ajeno para demostrar superioridad. Una conversación que podría servir para buscar soluciones termina centrada en quién tenía razón desde el principio. Cuando esto ocurre repetidamente, la otra persona puede acabar evitando contar sus problemas por miedo a recibir reproches en lugar de apoyo.

«No te necesito»

La independencia es una cualidad que suele valorarse positivamente. Poder tomar decisiones y resolver dificultades sin depender continuamente de otras personas aporta seguridad. Sin embargo, decir «no te necesito» durante una discusión puede tener un significado diferente. En ocasiones, estas palabras se utilizan para marcar distancias o para evitar reconocer que necesitamos el apoyo de alguien. Warren relaciona esta reacción con el temor al rechazo y con las dificultades que algunas personas experimentan al mostrarse vulnerables.

Esto no quiere decir que preferir la autonomía sea una señal de baja inteligencia emocional. La diferencia está en rechazar sistemáticamente cualquier ayuda, incluso cuando se atraviesa una situación complicada. En las relaciones de pareja y de amistad, permitir que los demás nos apoyen también es importante. Nadie tiene que compartir todos sus problemas, pero tampoco debería sentir que pedir ayuda supone perder independencia o mostrar debilidad.

«Estás exagerando»

Por último, contar con una preocupación y recibir como respuesta «estás exagerando» puede resultar bastante desagradable. Lo mismo sucede con frases como «no es para tanto» o «haces un problema de cualquier cosa». Quien las pronuncia quizá pretenda tranquilizar, aunque también puede estar mostrando poco interés por comprender lo sucedido. Para la persona que intenta explicar su malestar, esas palabras pueden transmitir que sus sentimientos no merecen demasiada atención.

La psicóloga recuerda que mostrar empatía no significa estar siempre de acuerdo. Podemos considerar que alguien ha interpretado mal una situación y, aun así, escuchar sus motivos sin ridiculizarlo. Preguntar qué ha ocurrido o dejar que termine de explicarse suele ser más útil que responder inmediatamente con una descalificación. Al finalm estas cuatro expresiones, por sí solas, no permiten determinar la inteligencia emocional de nadie pero sí que conviene fijarse en si forman parte de una conducta repetida, especialmente cuando dificultan reconocer errores, aceptar críticas o comprender a los demás. La manera de comunicarnos también puede cambiar si aprendemos a identificar esas reacciones.

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