La reflexión de Descartes, padre de la filosofía moderna: «El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba siendo extranjero en su propio país»
El padre de la filosofía moderna reflexionó sobre los beneficios de conocer otras culturas, pero también sobre el riesgo de alejarse demasiado de aquello que nos resulta familiar
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Viajar permite descubrir nuevas culturas, conocer otras formas de entender la vida y ampliar nuestra manera de pensar. Sin embargo, René Descartes, considerado uno de los padres de la filosofía moderna, dejó una reflexión que invita a mirar también hacia casa. «El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba siendo extranjero en su propio país». Una frase escrita hace casi cuatro siglos que sigue planteando una cuestión sorprendentemente actual.
Una reflexión sobre viajar
La frase aparece en la primera parte del Discurso del método, publicado por Descartes en 1637. En ella, el filósofo explica cómo sus experiencias y viajes le llevaron a conocer diferentes costumbres y formas de pensamiento. Para Descartes, desplazarse a otros lugares podía ser útil para cuestionar las propias certezas y comprender que muchas de las ideas que consideramos normales dependen del lugar y la época en la que hemos crecido.
Sin embargo, el filósofo introducía una advertencia. Quien dedica demasiado tiempo a viajar puede terminar alejándose de su propia realidad hasta sentirse extraño en ella. No se trata de una crítica al turismo ni de una defensa de permanecer siempre en el mismo lugar, sino de una reflexión sobre el equilibrio entre descubrir lo desconocido y conservar el vínculo con aquello que conocemos.
Conocer para cuestionar
Esta idea está relacionada con una de las preocupaciones centrales del pensamiento cartesiano, que es la necesidad de examinar las propias creencias. Descartes consideraba que observar otras sociedades permitía comprobar que determinadas costumbres que parecían evidentes no eran universales. El contacto con otras formas de vida podía convertirse, por tanto, en una herramienta para desarrollar una mirada más crítica.
Su propia vida estuvo marcada por los desplazamientos. Tras su formación en Francia, Descartes pasó por distintos territorios europeos y terminó instalándose durante buena parte de su vida adulta en las Provincias Unidas de los Países Bajos. Allí desarrolló algunas de sus obras más importantes y construyó buena parte del sistema filosófico que acabaría convirtiéndolo en una figura fundamental de la filosofía occidental.
Casi cuatro siglos después, la frase conserva su fuerza porque plantea una paradoja que continúa presente. Viajar puede hacernos sentir más ciudadanos del mundo, pero también puede alejarnos de nuestro propio entorno si convertimos la huida constante en una forma de vida. Descartes no propone elegir entre conocer el mundo o permanecer en casa, sino aprovechar lo que existe fuera para mirar con mayor claridad aquello que tenemos cerca.