La psicología confirma por qué las personas mayores cuidan tanto el dinero: «No es una cuestión económica, sino emocional»
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«Sin lugar a dudas las personas mayores son las que toleran menos la incertidumbre en general y, generalmente, se sienten más satisfechas ahorrando que gastando. Porque el hecho de no gastar, en general, les resta miedo y ansiedad y les da tranquilidad. Sin embargo, aunque es una emoción positiva, no disfrutan. Esto ocurre por la austeridad a la que estaban acostumbrados, obligados por las situaciones complicadas que les tocó vivir después de la Guerra Civil.
Acumular puede generar un formato adictivo. Llega un momento en el que no sabes hacer ese cambio del rol de acumulador al de «disfrutador». Es más, si lo haces, ocurre a menudo que en realidad no lo disfrutas porque sientes mucha culpa por gastar y el disfrute desaparece», explica el psicólogo clínico Arun Mansukhan.
¿Por qué las personas mayores cuidan tanto el dinero?
Por otro lado, el psicológo señala la escasa educación financiera que presentan muchas personas de edad avanzada, especialmente a la hora de gestionar el dinero destinado a actividades de ocio y otros gastos similares. Por este motivo, insiste en la importancia de contar con una buena educación financiera a cualquier edad para construir una relación equilibrada tanto con el ahorro como con el gasto. De este modo, es posible dejar atrás determinadas barreras culturales que permanecen arraigadas en nuestra forma de pensar y adaptar las decisiones económicas a las circunstancias y necesidades de la sociedad actual.
Una época de incertidumbre
«Vivimos en una época, desde hace cinco años o diez años, en la que se ha instalado el pesimismo acerca del futuro. Cuando realmente no sabemos cómo será, pero tenemos esa sensación y se ha instalado de forma generalizada esa convicción, casi como si fuera una certeza», explica el psicólogo.
«La gente no se fía. Vivimos con esa especie de angustia, de convicción absoluta de que la siguiente generación va a ser la primera que viva peor que sus padres. Es una frase que se repite desde hace tiempo a pesar de que, en realidad, no hay certezas absolutas», añade.
El hecho de haber experimentado épocas de escasez en décadas anteriores también puede explicar que muchas personas mayores se preocupen tanto por ahorrar dinero. «Posiblemente, son las que toleran menos la incertidumbre en general. Son personas que sienten más satisfacción ahorrando que gastando. Porque el hecho de no gastar, en general, les resta miedo y ansiedad, les da tranquilidad y les resta incertidumbre. Es una emoción positiva, pero no disfrutan. Cuando el consumismo empezó a florecer en España en los años ochenta, no les hizo cambiar, les pilló ya tarde para modificar sus costumbres asentadas».
La importancia de aprender a disfrutar
Arun Mansukhan considera que prepararse la jubilación no debería centrarse únicamente en el aspecto económico, sino también en cómo aprovechar y disfrutar esta nueva etapa. Para ello, considera que es fundamental proporcionar herramientas que permitan a las personas mayores gestionar mejor el tiempo libre, las actividades de ocio y los cambios emocionales que pueden aparecer después de jubilarse.
«Habría que crear algún tipo de estructura para ofrecer a los mayores educación para el ocio, psicológica y financiera, bien en grupos o bien una atención individual para las personas en una situación más complicada». La jubilación, por tanto, no supone simplemente abandonar la vida laboral. También representa el comienzo de una etapa diferente, en la que es necesario aprender a relacionarse de otra manera con el dinero y a disfrutar del tiempo libre. Sin embargo, para quienes durante décadas han encontrado seguridad y tranquilidad en ahorrar, adaptarse a esta nueva realidad puede resultar complicado.
La educación financiera es clave
La educación financiera no debería entenderse como algo reservado a los jóvenes. Aprender a gestionar los ingresos, los gastos y el ahorro es una herramienta fundamental en todas las etapas de la vida y adquiere una importancia especial tras la jubilación. No se trata sólo de calcular el dinero habrá disponible cuando termine la vida laboral, sino de pensar cómo se quiere vivir esa etapa. Elaborar un presupuesto, conocer los ingresos previsibles y organizar los gastos puede reducir la incertidumbre.
En el caso de las personas mayores, después de décadas de trabajo y esfuerzo, mantener una preocupación constante por gastar puede impedir aprovechar actividades de ocio, viajes y experiencias. Ahorrar sigue siendo importante, pero también lo es gastar el dinero en cosas que les hagan sentir bien.
Según los datos de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, el patrimonio financiero líquido varía de forma considerable según la edad. Entre los 18 y los 24 años, suele situarse entre 1.000 y 6.000 euros, mientras que de los 25 a los 34 años puede alcanzar entre 5.000 y 25.000 euros. Entre los 35 y los 44 años, el ahorro estimado ronda los 15.000-50.000 euros. De los 45 a los 54, puede elevarse hasta 90.000 euros, y a partir de los 65 años puede superar los 160.000 euros.