TRUCOS PARA EL HOGAR

Los expertos instan a poner una toalla enrollada delante de la puerta: por qué lo recomiendan y para qué sirve

Los expertos instan a poner una toalla enrollada delante de la puerta: por qué lo recomiendan y para qué sirve
Elena García

Con el descenso de las temperaturas, mantener la casa a una temperatura agradable no depende sólo de la calefacción, que en estas primeras semanas de otoño muchos hogares aún no han encendido. Uno de los recursos más sencillos para conservar el calor consiste en colocar una toalla enrollada en la parte baja de la puerta, de modo que tape la rendija por la que se cuela el aire.

La razón es que una vivienda pierde calor por puntos pequeños y poco visibles. Las puertas, sobre todo las que dan al exterior o a espacios sin calefacción, son uno de ellos. Cuando queda un espacio entre la hoja y el suelo, el aire de fuera o de una zona más fría de la casa pasa al interior y la estancia se enfría.

Una barrera frente a las corrientes

La toalla funciona como un obstáculo físico que reduce ese paso de aire. Resulta útil en las puertas que comunican la vivienda con el portal, un pasillo frío, el garaje, el trastero o la terraza, y también en los dormitorios donde se quiera mantener mejor la temperatura durante la noche.

Su alcance tiene límites. No reemplaza un buen aislamiento ni corrige los defectos de una puerta que no cierra bien. Sirve como medida provisional para reducir las corrientes sin instalar nada fijo, y se retira en cuanto deja de hacer falta.

Cómo colocarla

El método es sencillo. Conviene elegir una toalla que cubra casi todo el ancho de la puerta, extenderla y enrollarla sobre sí misma. Después se coloca en horizontal en la parte inferior, bien pegada al suelo y a la hoja.

Si la toalla queda suelta y se mueve cada vez que se abre o se cierra la puerta, pierde eficacia. Para evitarlo se puede hacer un rollo más apretado o usar un tejido más grueso. En las puertas interiores que separan dos habitaciones con temperaturas muy distintas, también se puede poner una toalla a cada lado para limitar el intercambio de aire entre ambas.

Al frenar la entrada continua de aire, la sensación térmica cerca de la puerta puede mejorar y la habitación conserva durante más tiempo el calor de la calefacción. Este efecto se nota sobre todo en los días de más frío.

Una vez acabada la temporada, basta con recoger la toalla. Si las corrientes son un problema habitual, existe una alternativa más estable: los burletes, unas piezas diseñadas específicamente para cerrar el hueco inferior de las puertas.

También en los hoteles

La técnica tiene otro uso fuera de casa. En una habitación de hotel, una toalla enrollada junto a la puerta puede amortiguar los ruidos del pasillo, como conversaciones, portazos o el rodar de las maletas, que suelen ser más frecuentes a primera hora de la mañana o por la noche.

Además ayuda a mantener la habitación a oscuras. Aunque las ventanas suelen tener cortinas gruesas, las luces de las zonas comunes permanecen encendidas toda la noche y pueden filtrarse por debajo de la puerta.

En cualquier caso, la toalla no debe bloquear puertas que tengan que quedar libres por razones de seguridad, ni colocarse de forma que dificulte abrirlas o cerrarlas.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias