Frases para la Historia

Justiniano I, emperador bizantino: «La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde»

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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

¿Ser justo significa tratar a todo el mundo por igual o dar a cada persona aquello a lo que tiene derecho? En el siglo VI, el emperador bizantino Justiniano I impulsó una de las mayores recopilaciones jurídicas de la historia, en la que quedó recogida una definición de justicia que ha atravesado los siglos. Su mensaje, basado en reconocer a cada persona lo que le corresponde, continúa presente en los debates sobre la igualdad, los derechos y la aplicación imparcial de las leyes.

Una definición que atraviesa los siglos

«La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde». Esta formulación resume una concepción de la justicia que exige algo más que actuar correctamente de manera ocasional, ya que implica mantener una voluntad firme de reconocer los derechos de los demás.

La idea aparece en el primer libro de las Instituciones de Justiniano, una obra jurídica promulgada en el año 533 d. C. Su formulación original en latín es Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuens.

Justiniano y la transformación del derecho

Justiniano I gobernó el Imperio bizantino entre los años 527 y 565. Durante su mandato, impulsó una ambiciosa reorganización del derecho romano con el objetivo de reunir, ordenar y hacer más accesible un conjunto de normas y textos jurídicos acumulados durante siglos.

Este proyecto dio lugar al Corpus Iuris Civilis, una recopilación formada por diferentes partes, entre ellas el Código, el Digesto y las Instituciones. Esta última obra estaba concebida como manual introductorio para los estudiantes de derecho y ofrecía una explicación ordenada de conceptos fundamentales. Su influencia fue decisiva en la tradición jurídica europea y en el desarrollo posterior del derecho civil.

¿Qué significa dar a cada uno lo suyo?

La definición de Justiniano plantea una cuestión que sigue siendo esencial, que habla de determinar qué le corresponde legítimamente a cada persona. La respuesta puede depender de sus derechos, sus circunstancias y las obligaciones que establece la ley. Por eso, la justicia no consiste necesariamente en entregar lo mismo a todo el mundo, sino en aplicar criterios razonables y evitar decisiones arbitrarias.

Estudios destacan precisamente la relación entre esta definición clásica, los derechos individuales y la imparcialidad. Para que exista justicia, los casos comparables deben recibir un trato coherente y las personas deben disponer de mecanismos para reclamar cuando consideran que sus derechos han sido vulnerados.

Una reflexión que sigue vigente

La idea de Justiniano recuerda que la justicia exige constancia, responsabilidad y respeto por los derechos ajenos. No basta con defender la igualdad en teoría, que si, en la práctica, las normas se aplican de manera diferente según quién sea la persona afectada.

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