Haile Selassie, emperador: «A lo largo de la historia, la inacción de quienes podían haber actuado ha sido el gran aliado de la injusticia»
El emperador de Etiopía convirtió la denuncia de la pasividad internacional ante la agresión italiana en uno de los mensajes más recordados de su trayectoria
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Hay reflexiones históricas que adquieren un significado especial cuando se conocen las circunstancias en las que fueron pronunciadas. Es el caso de Haile Selassie, emperador de Etiopía, cuya trayectoria quedó marcada por la invasión italiana de su país y por sus intentos de conseguir ayuda internacional. «A lo largo de la historia, la inacción de quienes podían haber actuado ha sido el gran aliado de la injusticia» resume una de las ideas asociadas a su pensamiento, ya que cuando quienes tienen que intervenir permanecen al margen, una situación injusta puede prolongarse y agravarse. El mensaje alcanzó especial fuerza en sus intervenciones ante organismos internacionales.
Etiopía frente a Italia
Haile Selassie se convirtió en emperador de Etiopía en 1930, en un momento en el que el colonialismo europeo seguía extendiéndose por África. En octubre de 1935, la Italia fascista de Benito Mussolini inició la invasión de Etiopía desde Eritrea y Somalia italiana. El conflicto puso a prueba a la Sociedad de Naciones, organización de la que ambos países formaban parte.
Italia empleó una fuerza militar muy superior y recurrió también a armas químicas durante la campaña. Ante la agresión, la Sociedad de Naciones aprobó sanciones contra Italia, pero estas medidas no consiguieron detener la ofensiva. Haile Selassie terminó marchándose al exilio y buscó apoyo internacional para recuperar la independencia de su país.
El discurso que estremeció Ginebra
El 30 de junio de 1936, Haile Selassie acudió personalmente a Ginebra para dirigirse a la Asamblea de la Sociedad de Naciones. Su discurso fue una denuncia directa de la agresión italiana y de la incapacidad de la organización internacional para hacer cumplir el principio de seguridad colectiva.
El emperador no presentó el problema únicamente como una cuestión relacionada con Etiopía. Para él, lo que estaba en juego era la credibilidad de todo el sistema internacional, ya que si una potencia podía atacar a un Estado miembro sin recibir una respuesta eficaz, cualquier compromiso de seguridad podía quedar vacío. En aquella intervención afirmó que lo que estaba en juego era la moralidad internacional.
En el caso de Haile Selassie, aquella reflexión nació de una experiencia concreta. Su país había sido invadido y él había acudido a una organización internacional buscando una respuesta que finalmente no consiguió detener la agresión. Por eso, su mensaje sobre la inacción quedó unido para siempre a uno de los grandes fracasos diplomáticos del periodo de entreguerras, que fue la incapacidad de la Sociedad de Naciones para impedir que la conquista de Etiopía se convirtiera en un hecho consumado.